jueves, 31 de diciembre de 2009

LO QUE VIENE

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El futuro va a ser un flash.
Veloz como el superhéroe.
Cada vez más imagenes.
Y menos palabras.
Un flash.
Final.
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lunes, 28 de diciembre de 2009

LA VIDA BREVE

No es el que más me gustó de Onetti, porque es más complicado en el estilo, pero la cantidad de frases que chorrean del libro son abrumadoras:

1.
"Me anima la idea de que podrás dejar de leerme cuando quieras, pero que nadie puede impedir que escriba".

2.
"Una fidelidad llena de agujeros, es cierto, pero que gracias a eso puede seguir respirando".

3.
"Consultar a un médico es como aceptar que estamos enfermos, autorizar a la enfermedad a instalarse y progresar".

4.
"Usted no sabe lo que es para mí encontrar de pronto una persona con la que se siente que es posible hablar. Aunque resulte, casi siempre, que no tengo nada para decir ni un gran interés por escuchar".

5.
"Cuando le llegó la hora de la muerte creyó salvarse diciendo que tenía sueño".

6.
"No hace más que dejarse ver por los hombres durante una hora o dos, aburrida o pensando, con esa sonrisa de la Gioconda que quiere decir: ¡si supieran!".

7.
"Envidiaba a Stein por haber penetrado en Gertrudis sin quedar prisionero".

8.
"Usted debió tocarme para evitar que ahora yo sea una madre para usted. Lo malo no está en que la vida promete cosas que nunca nos dará; lo malo es que siempre las da y deja de darlas".

9.
"Miente siempre, miente tanto, que solo llegará a saber quién es si le toca morir a solas".

10.
"Ya lo sabemos, lo hemos repetido tantas veces que el amor es comprensión. Y, sin embargo, sólo dura mientras no podemos comprender del todo".

11.
"Siempre se empieza por jugar un tiempo; de golpe nos damos cuenta que ya no jugamos".

12.
"Podría aplastarte, encerrarte en una mano y siempre lo que yo quiero habría de escaparse".

13.
"Usted es un hombre. Esa vieja incapacidad de los hombres para revisar una cuenta cuando saben que la cuenta está equivocada (...) Una mujer, no. Ni siquiera aprendió eso, pobrecito. Una mujer seguirá creyendo que, de alguna manera, por alguna cifra que está actuando sin figurar en la cuenta, la suma es exacta. Pero hará la comprobación cada día, en cada oportunidad, y sabrá siempre que en apariencia, en el papel, está equivocada. Yo sé que usted va a ofenderse si le acaricio la cabeza; por eso no lo hice nunca. Además, una mujer sabe qué cifra es la que estropea la cuenta".

14.
"Quiero saberme a mí mismo una vez definitiva y olvidarme de inmediato".

15.
"La gente cree que está condenada a una vida, hasta la muerte. Y sólo está condenada a un alma, a una manera de ser. Se puede vivir muchas veces, muchas vidas más o menos largas".

16.
"Cualquier pasión o fe sirven a la felicidad en la medida en que son capaces de distraernos, en la medida de la inconciencia que puedan darnos".

17.
"El desesperado fuerte puede reír, puede andar en el mundo sin complicar a los demás en su desesperación, porque sabe que no debe aguardar ayuda de los hombres ni de su vida cotidiana. Él, sin saberlo, está separado de su desesperación; sin saberlo espera el momento en que podrá mirarla a los ojos, matarla o morir".

18.
"Hay que pensar las cosas. No antes, claro; si no, no se hacen. Pero después hay que pensar qué conviene".

19.
"Toda la ciencia de vivir está en la sencilla blandura de acomodarse en los huecos de los sucesos que no hemos provocado con nuestra voluntad, no forzar nada, ser, simplemente, cada minuto. Abandonarse como una corriente, como a un sueño".

20.
"Siempre supe que todo lo que me convenía estaba aguardándome sobre el lomo de un día de una semana de un año cuya fecha no me interesaba averiguar".

21.
"Si alguno de los hombres que yo había hecho no lograba reconocerse en el amor, lo haría en la muerte".

22.
"A ese tipo de mujeres hay que darles cualquier cosa menos la paz. Lo excitante, exiting, es su lema. Nacieron para vivir, las respeto, ¡son tan escasas!".

23.
"Muerta sería peor, pero sería deinitivo; muerta no estaría más 24 horas a mi lado para darme a entender, en silencio, que se ha muerto, para impedirme olvidarlo. Vendría a repetirmelo en los recuerdos, pero no todos los días".

martes, 22 de diciembre de 2009

LATENTE

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Está nublado y pegajoso. Quiere llover y no llueve. El aire pesado, espeso, húmedo, podría aislarse y guardarse en un frasco con una etiqueta que diga malhumor, frustración o desesperación con correa. Es el peor clima posible para una persona inquieta.
¿Y entonces?
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No se sabe a quién culpar. Esta tristeza no tiene nombre. ¡Ni siquiera es domingo! Habría que salir a correr hasta derretirse, tirarse de bomba a una pileta, golpear tambores hasta que llueva, recibir la lluvia con la nuca en reversa y la boca abierta. Comprarse botas de goma amarilla y saltar en los abismos de las veredas. Esas cosas que no se hacen para no ser cliché, porque el absurdo es algo que se piensa y rara vez se ejecuta.
Mientras tanto, esto mismo: mientras tanto.
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Cierto: las vísperas de fiestas son tan angustiantes como cualquier víspera. Cierto: la sala de espera es de las habitaciones más odiosas que conozco. Cierto: fin de diciembre es la época en que la gente feliz es más feliz y la gente triste es más triste porque ve la felicidad de la gente feliz y siente envidia, más tristeza, bronca y culpa.
Pero yo soy feliz.
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Entonces culpemos al clima. Porque si quiere llover y no llueve, es el clima el que no se decide. Y nos contagia. Las piernas se ponen nerviosas, expectantes, sin saber por qué. Algo está por pasar. Y no pasa. Pero está por pasar. Está por. Está.
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Es una noche para vivirla en la calle.
Será cuestión de buscar con quién.

¿NO LO TENÉS SIN LA FLORCITA, CON TACO ALTO Y PLANTILLAS COLORADAS?

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La inmensa variedad de calzado femenino
comparada con la más escueta del masculino,
¿es indicador de cuánto más complicadas son las mujeres?
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viernes, 18 de diciembre de 2009

ADELANTE

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Venía andando en bici yendo hacia Villa Urquiza.
Leí una pared que tenía escrito en aerosol:
El pasado es la alegría de las almas tristes.
Imaginé que atrás mío pedaleaba mi versión de ayer en bibicleta.
Quise ver si estaba sonriendo, y me di vuelta.
Así fue como choqué contra el cordón y caí de boca.
Un tipo que pasaba caminando se rió por lo que acababa de pasar.
Me dio pena por él, alma triste.
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miércoles, 16 de diciembre de 2009

ANGELITA

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Se sentó al lado mío en el subte. Abrió su bolsito y lo vacío sobre el asiento. Cayeron unas tarjetas de calendarios y un paquete de caramelos. Lo abrío mientras chupaba un chupete chupetín y desparramó los ocho caramelos en la butaca. Yo la miraba de reojo mientras leía mi libro de Onetti. Piel morena, moquito asomándole, diez añitos y súper organizada. Ordenaba su golosina en un parate de laburo. Agrupó los caramelos por color: dos rosas, dos amarillos, dos rojos, dos azules. Le di una moneda de un peso. Me miró y la guardó en el bolsito.
-Cuál es tu preferido?
No supo decir. Separó los rojos y me los dio.
-Estos no me gustan.
-Qué no te gustan? Cometelos! Si son todos dulces.
Me miró y se rio. Puso los rojos con los otros.
-Todavía con chupete vos? Chiquilina.
-Se lo di a mi hermanito y se cayó al piso. Fui al baño y lo lavé todo.
Hablaba en voz muy bajita y los chirridos del subte no ayudaban. Acercaba el oído a cada cosa que decía pero igual tenía que pedirle que repitiera.
-Estás estudiando?
-No, es un libro nomás. Me gusta leer.
-Una vez vi a una chica sentada con un libro de vampiros.
-Te gustan los vampiros? Están de moda.
Hizo que no con la cabeza. Levanté la vista y vi a un hombre raro parado frente a nosotros. Tenía barba mullida, anteojos de sol espejados, chaleco cremita, pantalón y ojotas.
-El problema con los vampiros es que se parecen a nosotros -le dije al oído-. Uno nunca sabe quién es vampiro y quién no. Muchas veces andan por el subte de día porque les hace mal la luz del sol. Me parece que el señor de acá enfrente es vampiro.
Levantó la vista para ver y se quedó mirando al chico del rincón.
-No mires! Ese no es además. El de anteojos raros. Pero miralo con cuidado.
Lo miró y se quedó mirando luego al chico sentado en el piso con panatalones cortos acolchados.
-Ese tiene la remera adentro y parece que tiene pañal -me dijo.
Se puso a guardar los caramelos. Seguí con el libro y vi de reojo a una chica que pispeaba la conversación con ternura. Parecía que ser tierno podría servir para levantar minitas en el subte.
-Lo conocés a Vio vos? -me preguntó.
-No, es un dibujito animado?
-No, esta Vio y el Viablo. Y los angeles, que son invisibles y están atrás tuyo escribiendo todo lo que pasa.
-Todo el tiempo escriben?
-Sí, y hay más de uno.
-Y los demás también escriben?
-Sí.
-Todos esriben a la vez?
-Sí.
-Deciles que tomen turnos. Si deben escribir lo mismo. Que se organizen.
-Que uno escribe las cosas malas y otro escribe otras cosas.
-Alguna vez viste uno?
Hizo que si con la cabeza y después que no. Me mostro el bracito extendido.
-No, pero de noche cuando estoy por dormir lo siento así sobre el brazo.
La chica todavía miraba a lo lejos con ternura. Ella se levantó y fue a repartir calendarios. La chica la llamó y le dio dos pesos.
-Cómo te llamás? -le preguntó.
-Angeles -dijo ella.
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lunes, 14 de diciembre de 2009

POETA BERRETA

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Antes el arte
formaba parte
de la religión.
No es mi opinón,
sino un hecho.
Hay evidencias
que las iglesias,
cual financistas,
tomaban provecho
de los artistas.
Gracias al arte,
la fe era más grande.
Ella mata al hambre,
cuestiona el ocio,
y piensa por nosotros.
La fe era el negocio.
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Ahora el arte
cobra su parte
de la publicidad.
No es mi verdad,
sino un hecho.
Hay evidencias
que las empresas,
capitalistas,
toman provecho
de los artistas.
Gracias al arte,
la venta es más grande.
Ella mata el hambre
(si es que sos socio),
mientras la propaganda,
piensa por nosotros.
Todo es negocio.
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Así las cosas, ya lo ve,
y si no lo ve, oigaló:
no se usted, pero yo lo asumo,
la religión, hoy, es el consumo.
Creé en Jesús o en Mahoma,
Sai Baba, Alá o Maradona.
Creé en lo que sientas,
Perón, el Che, Manu Chao;
creé en lo que todos crean
o creé en lo contrario.
Creé en lo que venda,
Charly o Spinetta,
Los Redondos o Sumo,
creé en lo que quieras,
y comprá tu remera.
Vos lo vendés, yo no dudo,
Dios es capitalista,
su sangre es el consumo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

LO DIJO LA PSICÓLOGA

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Que prefiere no tratar niños.
Mejor tratar padres.
Y ellos mejorarán a los niños.
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Que tiene más de treinta pacientes.
Y la mayoría van por problemas económicos.
Por angustias laborales o violencia familiar.
Pero no por amor.
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Que pocos son los que se preocupan por amor.
Aunque en realidad sí, pero no se dan cuenta.
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Después del tratamiento se enteran:
En el fondo quieren pensar en alguien.
Para que alguien piense en ellos.
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Que tuvo una paciente de ochenta y cinco años.
Primera vez que iba al psicólogo, la vieja.
Y fue, por supuesto, porque estaba enamorada.
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La abuela se enamoró del consuegro.
O sea, el padre del marido de su hija.
(a mi también me costó entender consuegro)
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Tuvieron un tórrido romance.
¿Intercambiaban besitos y abrazos?
Sí, claro. Después cogían.
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Epa!, le dije a la psicóloga.
Ella no quiso contarme los detalles.
Yo tampoco se los pedí.
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Pero si ellos pudieron enamorarse a los ochenta,
entonces después de los setenta se puede más
que ver el noticiario, tomar la sopa y jugar a la canasta.
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Yo quiero enamorarme de una vieja.
Para ir al psicólogo nervioso y con amor.
Pero todavía no.
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Antes quiero ser joven.
Y sufrir por amor,
sin guardaespaldas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

UNA SOMBRA YA PRONTO SERÁS

Cada tanto vuelvo a ciertos escritores, como para regalarme algo. Soriano es uno de ellos. Me acompaña desde que me lo presentaron cuando estaba en cama postrado y leer era de lo poco que había para hacer. A sus plantas rendido un león, fue el título, y quizás por eso hasta hoy es el que más quiero. Este mes me lei Una sombra ya pronto serás, y para no perder costumbre, transcribo quince frases y palabras de las tantas subrayadas:

1.
Frase: "¿Sabe lo que falta en Bolivia? Argentinos, faltan. Los pagan a precio de oro, allá".
Palabra: Cristalina.

2.
Frase: "En el camino cuando todo parece perdido siempre queda una última maniobra. Un golpe de volante, un rebaje, algo, pero nunca el freno. Usted toca el freno y está perdido".
Palabra: Facineroso.

3.
Frase: "¿Sabe a qué hora se levantan en japón? A las seis ya están de pie y cantando".
Palabra: Refunfuñó.

4.
Frase: "Era un pueblo chico. Toda la comisaría estaba allí en un Falcon viejo".
Palabra: Letargo.

5.
Frase: "Un chico que salió del reservado se ofreció a lustrarme los zapatos y me preguntó si yo conocía al Italpark y si era cierto que en Buenos Aires la gente se había comido a los animales del zoológico".
Palabra: Misericordia.

6.
Frase: "¿Sabe qué? No se ofenda, pero usted está cansado de llevarse puesto".
Palabra: Trifulca.

7.
Frase: "Me di cuenta que durante mucho tiempo me había olvidado de mí y que por eso no podía hacerle bien a nadie".
Palabra: Rezongón.

8.
Frase: "No es que sea muy religioso, vio? Pero cuando uno está desesperado...".
Palabra: Alarido.

9.
Frase: "Simplemente se dejaba estar esperando que pasara algo (...) no tenía suficiente coraje para ir más lejos ni para volver atrás".
Palabra: Palangana.

10.
Frase: "Yo soy una persona seria. Me consigo diez paraguayos y en un año salgo a flote".
Palabra: Pajarracos.

11.
Frase: "Oiga estoy cansado de oírlo alabarse. ¿No tiene abuela?".
Palabra: Armatoste.

12.
Frase: "¿Qué le parece si antes rezamos un poco? Tenemos tantas cosas que hacernos perdonar".
Palabra: Resquemor.

13.
Frase: "Una vez me enamoré desesperadamente. ¿Se hubiera matado por ella? Ya ve, todavía estoy acá".
Palabra: Cachivaches.

14.
Frase: "Tenía un agujero en la sien pero el resto parecía muy prolijo. Había tenido la delicadeza de abrir la puerta para que la bala saliera sin romper nada".
Palabra: Formidable.

15.
Frase: "Un país en el que es al pedo encontrar un tesoro no es un país serio (...) Yo perdí el circo en menos de un año, tuve que vender el león...".
Palabra: Prismáticos.

lunes, 30 de noviembre de 2009

LA MUJER EN LA MURALLA

Mi primera incursión en la cabecita de Alberto Laiseca fue satisfactoria. Les dejo quince frases subrayadas y diez palabras resaltadas -sin orden de ranking- de La mujer en la muralla:

1.
Frase: El perro, para que se transforme en un manjar delicado, debe morir contento. Incluso conviene darle un nombre, a fin de que se convenza de que no lo van a matar".
Palabra: Gorgojos.

2.
Frase: "Lu sostenía que la conquista de una mujer debe ser perpetua. Es una tarea de todos los días y de todas las horas".
Palabra: Protocolo.

3.
Frase: "Observo que los matrimonios, cada vez más, se están transformando en asociaciones de delincuentes. Se vuelven ilegales porque no hay amor. sólo el amor puede justificar una unión. ahora se juntan para no estar solos, o por dinero, o porque con alguien hay que viajar y tener hijos, o porque ya encontraremos a alguien mejor pero mientras tanto transcurrimos".
Palabra: Abominable.

4.
Frase: "Tenemos un tristísimo deber: confesar que las partes que más acariciaba eran las pudendas. Mala chica".
Palabra: Pacotilla.

5.
Frase: "¿Sabes cual es la mejor forma que tiene un general de desobedecer lasórdenes? Cumplirlas. Le demuestra así a uno que está equivocado haciendo lo que se le dice pero sin vigor ni convicción. Y cuando todo falla, la culpa es de quien lo ordenó".
Palabra: Tapete.

6.
Frase: "Ella le dijo, con el vestido todo mojado por las lagrimas: ¿Qué voy a hacer si se me muere? Yo necesito un marido para cornearlo. Esa es mi perversión diabla. Sin él no puedo ser feliz. Si tu marido se muere puedes casarte conmigo. A mi me gusta ser cornudo. ¡Ah: pero es que no me sirve! A mi marido no le tiene que gustar que lo corneen. Tu lo haces todo innecesariamente difícil. Es cierto. Pero qué voy a hacerle. Soy así".
Palabra: Dromedario.

7.
Frase: "Yo primero las fornico (les hago creer que si se esmeran se salvan) y luego las como. El problema es que a veces, luego de acostarse con ellas, usted se encariña. Una de mis actuales esposas tiene ese origen. Se salvó de ir a la parrilla dos años atrás. No voy a negar que la quiero mucho, por eso es mi esposa y no fue mi cena, confieso que cada tanto siento añoranzas por probarla".
Palabra: Predilecto.

8.
Frase: "El cuerpo es un camino -dijo el Maestro-. Más se usa menos se gasta".
Palabra: Tripulantes.

9.
Frase: "¿Sabes cual es la peor desgracia que puede ocurrirle a un hombre? Morir sin amor. Hay dos maneras según las cuales puede ocurrirte esta cosa horrible. Que no hayas amado o que hayas amado pero no te correspondiesen. La primera es la más espantosa de las formas".
Palabra: Animalejos.

10.
Frase: "Tener un coito aislado y remoto (fuera de las fornicaciones colectivas) a los dos les pareció algo extremadamente precaminoso y erótico (...) Te suplico que no lo hagas. Por favor, no sigas. Espera, voy a abrir un poco más las piernas. Esta es tu última oportunidad para renunciar a seguir haciéndolo".
Palabra: Batracios.

11.
Frase: "El subsuelo de China está lleno de cadaveres, de modo que es practicamente imposible cavar en un lugar y no encontrar huesos humanos".
Palabra: Patrañas.

12.
Frase: "Cuando la mujer se pone tonta hay que pegarle (antiguo proverbio chino)".
Palabra: Gurruminas.

13.
Frase: "Chu Chu: debes aprender a privarte de algunas cosas para tenerlo todo".
Palabra: Dinastía Tang.

14.
Frase: "Maestro, ¿qué vino primero: el huevo o el faisán? Y Lai contestó con otro sofisma: Primero vino el huevo, pero el faisán poniéndolo".
Palabra: Chicas Sing Song.

15.
Frase: "Nunca se debe despreciar lo que no se entiende".
Palabra: Mandarín (se llamaba así a los funcionarios que mandaban).

jueves, 26 de noviembre de 2009

PLAN TANDIL -DIA 3 /ÚLTIMA PARTE

24.12hs
Parados frente a Tandil iluminada. En silencio, Mati, Kim, Adam, Maia y yo. Las pequeñas luces se van alargando según uno entorne los ojos. De chico, para sentirme superhéroe, fingía que ese era mi poder. Controlar las luces del semáforo o de los faroles de las calles. Hacerlas crecer o disminuir según mi voluntad. ¿Dirigirlas hacia la escuela para que explote en pedazos? No, no era ese tipo de chico. Pero tampoco era como su hermana Lisa. Que quede claro.

24.28hs
Todavía no podemos despegarnos ni desviar la mirada. Las luces de Tandil nos atraen como mosquitos en torno a una lamparita. Oigo un movimiento y tengo miedo de que Maia salga corriendo hacia allá, pero no. Fue una sensación.

24.32hs
Kim intenta romper el hechizo y no lo logra.
-TENGO QUE HACER ALGO –me ruega al oído, inquieta hasta la médula.
Quiere seguir transitando hasta el alambrado, pero nosotros estamos parados en medio del tránsito, en transe, y con eso no transamos. Después de un tiempo sin parpadear la mirada cambia. Ya no son las luces de una ciudad en la oscuridad. Es la nave madre de un ovni, un collar de perlas sobre la montaña, el universo mismo, lo que vos quieras. De a poco vamos perdiendo el control y las luces se alargan solas. Se hacen más intensas, nos emborrachan, nos sobrepasan. Uf! Media vuelta y a refugiarse en la oscuridad. Ya se lo que sentía Drácula al mediodía. Es demasiada energía para un solo cuerpo.

24.37hs
Luego de enfriarme, vuelvo al ruedo. Si este es el poder de Tandil, ni me imagino lo que sería enfrentarse a París, la ciudad luz. Aunque esta es la ciudad de Luz, quizás no haya tanta diferencia.

24.40hs
Si tuviera que pintar un cuadro en este momento, sería uno de esos que se enchufan. Es la mejor forma de representar esta imagen, no me importa que sea arte berreta.
-Un artista verdadero tiene que ser objetivo –se me ocurre decir.
-¿Qué es lo objetivo? – se suma Maia al debate.
-Tiene que estar convencido de lo que hace y ve. Tanto como si lo sintiera objetivo.
-Pero nada es objetivo. ¿Hay una sola realidad acaso o varias realidades paralelas? Todos percibimos algo distinto.
Maia enciende su sonrisa de ardillita. Está tan contenta que parece en puntitas de pie cantando la la la la en su interior. Yo flaqueo en mi hipótesis y busco opiniones.
-¿Vos que pensás?
Adam está sentado sobre una roca, la ciudad le rebota en los ojos.
-A mí me perdiste en objetivo.

24.46hs
Con el cielo nublado y Tandil tan prendida, recuerdo una frase que escribí una vez:
Paradójicamente,
en las ciudades más iluminadas,
casi nadie mira a las estrellas.

Se lo comento a Mati, que está respirando hondo al horizonte con un sonido similar al que haría Moon-Ra, el inmortal.
-Lo que quería decir con la frase es que la intensidad de la vida en la ciudad distrae a la gente de las preguntas que surgen mirando hacia arriba –le explico.
-Ajá.
-Las luces de la ciudad pueden ser tan fascinantes como las de las estrellas. Esta es la evidencia. Ahora no es una metáfora: es literal.
-Ajám.
-Yo elegí las estrellas de ahí abajo, y son igual de potentes.
-¿Escuchás?
-¿Qué?
-…
-…
Se oyen los golpes de un molino chocando su veleta. Son rítmicos, casi musicales.
-El molino –dice Mati.
-¿Tu también lo escuchas? –dice Adam-. Es increíble.
Al don, al don, al don pirulero… cada cual, cada cual, atiende a su juego…

24.52hs
El momento ciudad va llegando a su fin. Fue mágico y místico. Pienso en el otro equipo con ampollas en los pies y siento que elegí bien mi camino. Me siento de suerte, y se me ocurre algo cursi:
La mejor historia siempre es la mía, porque la cuento yo.
Que sea cursi no quiere decir que no sea cierto. Y si es cursi qué. ¡Este es mi blog, qué tanto! (Por favor, no se vayan… )

1.15hs
De regreso en la casa, vemos llegar a los primeros miembros del otro equipo: Juan (embarrado), Paula (directo a la ducha) y Sabri (alteradita). La misión de Sabri es enviar a Mati en coche a por los otros y descansar en paz.
-Me pego una ducha y voy –dice Mati sentado. Tranquilísimo.
Sabri lo mira fijo un rato largo, pero no logra moverlo un centímetro.
-Porque los chicos están con hambre y frío –dice-. Habría que ir a buscarlos.
-Ya voy, me pego una ducha y voy –repite Mati, sin moverse.
Está muy mellow y sigue en pose James Bond. Es un James Bond Mellow. Los que lo conocemos sabemos lo difícil que es obligarlo a hacer algo que no quiere. Sabri ya puso sobre el tapete lo mejor que tenía: la mirada que guardaba para poner en penitencia a sus hijos en el futuro. Hizo lo que pudo, y se tiró a descansar.
-¿Caminaron mucho? –le pregunto.
-Todo el tiempo, sin parar. Un perro nos siguió hasta el final. El perro Tony lo llamamos. Terminó con la lengua afuera pobrecito.
-¿Por qué tanto? ¿A dónde iban?
-Luz nos quería mostrar un dique, o algo así –suma Juan con la toalla lista, y se va a bañar con Mati. Sí, con Mati. Mal pensados.
-¿Sufrieron mucho?
-Al principio, porque parecía que no llegábamos nunca –explica Sabri-. Pero en un momento entendí que en realidad íbamos en busca del dique interior. Ahí me relajé.

1.27hs
Maia cambia de medias por sexta vez en la noche.

1.39hs
Paula sale de su ducha de veinticinco minutos. No la conozco lo suficiente, pero pareciera que lleva puesta su cara de orgasmo.

1.44hs
Paula continúa desnudando su personalidad. Luego de escuchar el sonido de una Ferrari en su cuarto, entro para descubrir que es una profesional del secado de pelo. Tiene un turbo en la mano del tamaño de su cabeza, y sus pelos vuelan como si estuvieran haciendo un casting para Sedal. Paula me ve curioso y me convida un poco de aire caliente. Nunca necesité un secador de pelo. Recién ahora entiendo que el secador de pelo no se compra por necesidad: se compra por placer.

1.57hs
Descubrimos más detalles de la aventura del equipo perdedor. En algún momento de la ruta la cuestión subió y los ojos tomaron otro color. Pau y Sabri, dos señoronas bien, hacían de cuenta que no.
-¿A vos te hizo algo?
-No, para nada.
Y por dentro: uiiiiiiiiii.
A pesar de haber alcanzado el dique interior, finalmente llegaron a un dique exterior, que tomó la forma de una plaza con juegos. Se dividieron en parejas para subir a los subibajas, encontraron el equilibro sin tocar el suelo y así cada uno fue alcanzando su momento zen-sacional. Paula y Juan subieron a los toboganes mellizos, altísimos, para caer de culo sobre un charco marrón. Sabri asegura que en el aire Pau volvió a ser niña y se entregó al charco enterita. Pienso en todo el tiempo que pasó desde la última vez que me di un chapuzón o chapoteé bajo la lluvia. Qué desperdicio. ¡Con lo que me gusta la letra ch! El problema es que la lluvia suele encontrarme del lado de adentro y no salgo a buscarla. La miro desde el balcón cual viejo recordando su antigua versión.
Nota para la vuelta: Comprar botas de hule; recuperar la niñez.

2.13hs
Mati por fin cumple con su rol. Sabri respira aliviada.

2.33hs
Volvemos a ser un solo equipo. Sin rencores. Agus, después de tanto esfuerzo, terminó de construir su puente. Se abrazó con Juan cerca del baño en señal de agradecimiento y hermandad. Se quisieron más que nunca. Yo lo vi.

2.45hs
Comentarios de Tomi acerca del viaje:
-Era una ruta infinita hacia ninguna parte.
-En un momento comprendí que ya no había retorno. Y empecé a necesitar de alimento.
-Cuando Gaby llegó al rescate trajo una bolsa llena de pan. Comí rodajas compulsivamente sin parar. Nunca me sentí tan pobre.

3.02hs
Reunión en el cuarto para un segundo enrolamiento. Esta vez es mixto: chicochicochico abajo, chicachicachica arriba girando. Quiero ser el primero pero me discriminan por tener barro en el jogging. Me saco el pantalón y me acuesto sin mayor problema. Siento cataratas de risas detrás. ¿Será porque mi calzón es blanco? ¿O hay algo que me perdí? No importa, nada iba impedir que forme parte del enrolamiento. En el segundo turno la montaña continuó hasta una tercera capa chicochicachico. Alguien pidió pido. ¡Pido! ¡Pido! ¡Pido pido che! ¡¿No me oyen?! El bracito de Sabri se asomaba abajo desesperado. Yo, en mi platea/cama marinera, sonreía feliz. Eso le pasa por burlarse de mi calzón.

3.17hs
Sentados en el cuarto, Juan comenta el heroísmo de Agus:
-Cuando nos rescataste con tanta gana pensamos que eras…
-…
-…Panthro.
-¡Es verdad! Nunca lo había pensado en violeta: ¡es Panthro!
-Pasa que con Maga siempre creímos que Mati nos iba a salvar –explica Sabri-. Podíamos confiar en él, el amigo fiel, la roca.
-Mati nos va a salvar-Mati nos va a salvar, repetíamos –confirma Maga.
-Seguro, Mati tiene sus groupies. Y como es colorado flasheamos que era Leon-O.
-Ustedes lo creían Leon-O y él, con la sangre fría, fue James Bond.
-Pero al final cumplió.
-Cierto. Pasa que Mati es un clásico. Por eso se lo presentan tanto a otras amigas. Mati pudo haber nacido ahora o en 1930 y funcionaba igual. Es un clásico. Y los clásicos no fallan. Yo, en cambio, soy más de culto. Siempre supe que, si fuera un canal, sería I-sat.

3.36hs
Se arma la guitarreada. Mati, Maga y yo la observamos desde la nueva platea del living: una cama contra la pared que permite ver a la cocina de frente. La cocina tiene azulejos cuadrados, está resguardada por una barra e iluminada de una forma estelar. Es el escenario. Nacho, de musculosa y anteojos de sol, es ahora el protagonista. Él no lo sabe, pero lo es. Igualmente suele actuar como si lo fuera: rockstar hasta cuando va al baño o compra verduras en el almacén.

3.41hs
-Che, Mati, vos que fuiste a buscarlos… ¿qué tan lejos era?
-Los llamamos dos veces al celular y las dos veces nos dijeron que sigamos derecho.
Luz oye la conversación y confiesa:
-Ni siquiera llegamos a donde quería llevarlos. Pero shhhh.

4.00hs
Gore se ofrece a hacer puré. La gente canta:
-Goreee… el hombre papaaa… ha-ce pu-ré!
Pasa el tiempo y cada tanto Mati le chistea a Gore –ya en el escenario, cocinando- y le muestra el pulgar arriba.
-¡Buena Gore eh! ¡Esa! ¡Bien ahí!
Se da vuelta y comenta:
-En realidad no quiero puré, pero me gusta alentarlo.

4.34hs
Agus y Pau duermen en un colchón tirado.
-Aguuus –lo llamo.
-¡Agus! Aguuuus.. ¿Agus? Aaaaguuus –lo llamamos.
Again and repeat. Por cinco minutos. Hasta que se pone de pie, saluda con los brazos en alto y lo aplaudimos como si fuera su partido despedida. Alguien le convida un budín. Todos comentan lo bueno que está el budín. Deciden cambiar el término dique interior por budín interior. Muy lindo todo, pero no estoy de acuerdo. El dique se había ganado su lugar con el sudor de la frente de un equipo entero. O medio equipo. ¿Y con el partido ganado llega el budín para rubricar la goleada y robarse los flashes? Así no.

4.47hs
En la platea me sale un sonido de tono de teléfono y lo sostengo. Gaby se suma y juntos logramos el tono exacto. Pero el sonido va mutando y, sin darnos cuenta, terminamos exorcizando a Maga.

4.57hs
Adam trae el futuro en un maletín. Lo abre y de ahí salen sonidos electrónicos y luces de colores. Pau y yo bailamos como en una clase de aerobics. Más tarde mezclamos el aerobics con la improvisación teatral. Hacemos el pasito de craul, pecho y espalda, el lavado con shampoo y poniendo la tarta en el horno, entre otros. Fue nuestro momento más íntimo. Su cara de orgasmo no cuenta: esa la había compartido con todos.

11.23
Me levanto y llego al desayuno ya empezado. Luz me pide un abrazo sentada y se lo doy al revés, similar al beso del hombre araña. Es un abrazo interesante, porque las caras quedan alineadas con los genitales. Por algo prendió.

12.43hs
En la segunda sesión grupal de carta astral descubrimos que Gore está por cumplir treinta, lo que significa que sus planetas se alinean y él sienta las bases. O sea, se está haciendo marido. Además Juan y yo hablamos bajito cuando los otros gritan. Seremos buenos padres. También tengo límites de aire, y en ese aire mi duda baila con mi expansión, aunque no se sabe qué música escuchan. Por último tengo cierta tendencia a clasificar, coleccionar y preguntar cómo funcionan las cosas. Miro mis notas del viaje en los márgenes del cuaderno, los tachones y esa letra horrible que atraviesa las páginas en diagonal y resulta ser mía. No veo ninguna diferencia entre mi cuaderno y el de un científico loco. Las estrellas tienen razón.

13.02hs
¿Cómo, cuándo y qué chino fue el logró traducir la energía de las estrellas, codificarla en adjetivos adaptables a una personalidad y pegarla siempre? Me dejó pasmado. Tanto que la astrología es mi nueva apuesta a una religión, reemplazando a la brujería. Luego del desencanto en Dios y la falta de piel con el budismo me había propuesto ver un fantasma para reencontrarme con la fe. O que una señora me cuente mi vida entera sin que llegue a abrir la boca. Presenciar lo inexplicable, digamos.
-El mundo es inexplicable –me dice alguien.
-Sí, pero ya estamos acostumbrados.
Voy a comprarme todos los libros de Ludovica Squirru.

13.33hs
Posibles utilidades de la astrología:
Escribir personajes en base a una carta astral.
En la terapia no vale usarla. Es trampa.

13.36hs
Aspecto negativo de la astrología:
Al momento de nacer la energía de los planetas marca un gran porcentaje de nuestra personalidad. Somos un fotograma del universo. Sumale a eso los genes de nuestros padres –nuestra capacidad y potencial-, más la educación que recibimos –forma de pensar-, y qué nos queda. ¿Cuál es mi mérito? Ser el muchacho maravilloso que soy ya no es motivo de orgullo. Tengo que buscar otro motivo de orgullo. ¿Y si me compro unos hijos?

14.45hs
Abrazo grupal y despedida.
Próxima estación: Mar Azul.

Proximamente
Me linchan por buchón y me convierto en supervillano.
Posible frase característica:
Si me ves llegar, susurrá.
Si te llego a escuchar, perdiste.

viernes, 6 de noviembre de 2009

PLAN TANDIL -DIA 2 /SEGUNDA PARTE

21.20hs
Gore, Agus, el Inspector Gadget y yo salimos a la calle de tierra a buscar a los chicos sabiendo que los íbamos a encontrar. Miramos hacia la derecha: oscuridad. Miramos hacia la izquierda: oscuridad + el recuerdo de haber ido a la izquierda durante el día a ver cómo la piedra movediza de Tandil se quedaba quieta (seguro estaba en el recreo o había parado para almorzar). Oscuridad a ambos lados. Y un recuerdo. Ya no estamos tan seguros de poder encontrarlos. Vamos hacia la derecha porque es lo nuevo. Si fuéramos ellos y tuviéramos que salir a caminar, seguramente iríamos hacia lo desconocido.

21.24hs
Gore, de pronto, tiene una idea magnífica para encontrarlos: gritar.
-Juan! Juaaaaan! Juaaaaaaaaaaan!
-(Queeeeé?)
No sabemos si imaginamos la respuesta o realmente la pronunció alguien escondido entre paréntesis (entre paréntesis es más bajito). Nos quedamos mirando hacia un punto fijo en la oscuridad donde sentimos que vino la respuesta. Creímos ver un movimiento fugaz de alguien en ese sector pero sabemos que probablemente, si nos acercamos, termine siendo una vaca o un remolque. Ya nos ha pasado.
-Juan? Juaaaan?
-ehhhh…
Ahora la respuesta llegó en itálica y en minúscula, pero sin paréntesis. Es un avance. Vemos hacia delante. Desde las sombras emerge el comienzo de lo que parecen ser cuatro personas entrelazadas. ¿Los Simuladores? Saltamos locos de contentos. Quienquiera que sea, no estamos solos.
-Juaaan! Juaaaan! –corre desaforado Gore.
No sabía que lo quería tanto, pienso.
-Ese no es Juan, es Mati! –digo, sorprendiéndome de conocerlo tanto como para reconocerlo casi con los ojos cerrados -. Y está con… Kim, Adam y Maia.
Corrección: no era que lo conocía tanto; tengo ojos de aguila. Corremos hacia ellos en pleno éxtasis. Cuando llegamos lo empujo a Mati con fuerza.
-No sabés lo que pasó?! No sabés lo que pasó?!
Lo empujo más y más fuerte, como imagino que lo haría Elaine si Mati fuera Seinfeld. Él se ríe, y caminamos junto a ellos volviendo hacia la casa. Los rodeamos y les hablamos de los milagros de Palermo como niños excitados relatando el fascinante día que tuvimos en el jardín de infantes. Ellos sonríen como buenos padres que piensan en llegar a la cama, colarles un somnífero a los pequeños y des-can-sar. Luego nos cuentan el sufrimiento que pasaron: desde que nos dejamos de ver hasta ahora mismo estuvieron caminando. Todo el tiempo caminando. Caminando y caminando.
-Y qué? Si la aventura en cartoncito es anticansancio.
-Y anticlimática también.
-Sí, pero fue cansancio mental –cuenta Mati-. No caminamos por un bosque con arbolitos y búhos. Era caminar al costado de una ruta gris, con autos pasando cada tanto. Siempre lo mismo, siempre lo mismo.
-Luz quería llevarnos a un dique y decía que era cerquita nomás -aclara Adam-, pero en sus ojos se veía que tenía más ganas que idea. Después de una hora de monotonía, llegamos a una rotonda. Ahí pareció ubicarse un poco, y dijo que faltaban, más o menos, quince cuadras más.
-Y se sabía que esos tres o cuatro kilómetros que faltaban iban a ser con huelga de dibujantes -sigue Mati-, como venía siendo. Siempre lo mismo, siempre lo mismo. Como cuando en los dibujos animados repiten el fondo y solo hacen mover al personaje. Ahí nos miramos con Kim y Adam y emprendimos la retirada. Maia se sumó al instante. Ellos siguieron. Los valientes.
-Vamos para allá? Vamos a buscarlos? –dice Agus entusiasmado.
-Olvidate, es imposible. No tenés idea lo lejos que están.
Agus pone cara de imaginarse una idea. Mati niega con la cabeza: la idea es equivocada. Es más.
-Así que abandonaron al equipo cuando intuyeron la derrota.
-Estaba claro que ese equipo no iba a ninguna parte –dice Kim, lapidaria.
Con esa frase, esa entonación y esa mirada mortal, conocemos un nuevo costado de la novia de Adam: Kim, la fatalista. Cruela de Kim.
Todos piden por favor pasar por la casa.
-Necesito cambiarme las medias -explica Maia con una sonrisa.

21.37hs
Los chicos ya reforzaron su aventura / recargaron las baterías / encontraron el segundo aire. A Maia se la ve contenta con las medias nuevas. Agus apoya su cabeza contra una columna, ahí afuera, en lo que sería el porche de la casa si estuvieramos en Connecticut. Escucho que dice para sí mismo, dándose cuenta:
-Yo en este momento tendría que estar con mi novia.
Entiendo que soy testigo del comienzo. Justo en ese momento, Agus va a iniciar un automartirio psicólogico que lo llevará a una odisea en busca de su Paula. Una tarea absurda y sufrida, ya que mirando alrededor es evidente que nadie es capaz de ayudarlo. Eso no importa. Él maquinará hacia esa dirección, jinete obcecado de lo imposible. Por si acaso me alejo un poco. A mi también me gustaría ver a los chicos: no quisiera contagiarme.

21.43hs
Con la idea fija, Agus entra a la casa en busca de un aliado. Se sienta frente a Gore, mesa de por medio, y le pide que lo ayude en el rescate. Gore mueve los labios de lado a lado, exhala por la nariz y de a poco asiente con la cabeza.
-Por lo de la carta astral –le dice Agus, refiriéndose a la tendencia pos grupal que saturno, venus o plutón insertaron en la personalidad de su amigo.
-Claro, la carta astral –repite Gore, dándose cuenta.
Agus asiente con la cabeza. Gore asiente con la cabeza. Ambos se miran fijo.
-Sí, la carta astral.
-Sí, la carta astral.
Se entienden profundamente.
-La carta astral.
-Claro, la catra astral.
-Sí.
-Sí.
Siguen asintiendo con la cabeza. Ya van más de siete veces. Y yo paradito al lado de ellos, mirándolos conectar.
-Ah! –grito de impotencia - dónde tengo la cámara?.
Sonríen, descubiertos. Rompí la magia, pero encuentro la cámara e intento revivir la conversación obligándolos a actuarla. No es lo mismo.

21.54hs
Recuerdo que al principio del viaje saludé a Luz apenas llegó y todos dijeron:
-Miren! Luz y Fer. Luz y Fer!
No lo tomé como un presagio, pero no será ella solita Lucifer? Esta noche los llevó a todos por el mal camino. Sin embargo, también generó el Momento del Si entre Agus y Gore. Ahí mismo la empató: se autorescató.

22.12hs
Ya estamos fuera de la casa, listos para emprender una nueva aventura hacia el monte. Mati estrecha a Gore con los dos brazos:
-La verdad, hay que tener huevos para meterte en un auto y viajar hasta allá a rescatarlos. Te felicito Gore. Mucho huevo.
Gore inclina la cabeza, enseria la voz, lo mira fijo y susurra:
-Es un viaje que se debe hacer acompañado.
-Tiró un De Niro! Tiró un De Niro! –grito muriendo de la risa.
Aunque la entonación fue más de héroe de acción, tipo Bruce Willis. De cualquier manera, no le funcionó.

22.26hs
Subimos la colina oscura hacia los pagos de la piedra movediza de Tandil. Quizás se mueva de noche, cuando nadie la ve, de pura caprichosa. Agus y Gore por ahora se suman a nosotros, entendiendo lo inútil de buscar a diez personas en un solo auto.
La oscuridad se ilumina gracias a la linterna de Kim. Kim también trajo agua y encendedor. A todos nos dan ganas de ser más amigos de ella.
-Una chica precavida siempre es bienvenida –le digo.
Ella asegura ser precavida porque no quiere depender de nadie. Pero se nota que le gusta tener el poder de la luz. O cualquier tipo de poder. Ya la vimos Cruela, ahora independiente y con ansias de poder. Nota: conviene hacerse más amigo, por si acaso.

22.31hs
El camino está cerrado por una tranquera. Hacemos lo que todo buen porteño debe hacer en estas ocasiones: la saltamos.

22.34hs
Una luz se enciende, como si un sorpresivo guardia de prisión nos alumbrara al escapar. Vemos una casa encendida, silenciosa, pero no llegamos a ver al espía.
-Tranquilos, es un sensor que hace encender la luz. Es automático.
-Sí, pero ahora saben que estamos adentro.
-Uhhhh.

22.37hs
Paramos un segundo antes de internarnos en el verdadero bosque. Into the wild. Un perro ladra a la distancia. El ladrido se oye cada vez más cerca. Vemos al perro grandote venir directamente hacia nosotros y nos preparamos para lo peor.
-Ahhhhhhhhh -gritamos para adentro los más cobardes mientras los valientes contienen la respiración.
Cuando el perro llega aminora el paso. Mueve la cola, nos lame las manos y se pone mimoso. Es un primor.
-Hola precioso –lo acaricio todo-. Sos igual al perro de la Historia sin Fin: Falcor!
-Uy! Justo hoy con Adam hablamos de la Historia sin Fin! –dice Kim.
-Si? Por qué?
-Porque vimos una nube.
Todo dicho señores.

22.41hs
Aparece de la nada el guarda enojadísimo a echarnos.
-Qué hacen ahí? No saben que una verja es como una pared? -grita furioso.
Luego Mati me diría que en el interior es muy así: una verja se respeta. Me pareció cierto, aunque extraño que él lo supiera siendo tan nene de pecho como yo. El guarda camina violentamente hacia nosotros sin detenerse. Me corro antes de que llegue, pero Mati se queda inmóvil.
-Tranquilo, ya nos vamos.
El guarda parecía ir directo a pegarle, pero se detuvo al final. Mati no pestañeó. Bien ahí.
-Ustedes! Bájense de ahí!
Agus y Maia bajaron de la piedra. Mati se quedó a esperar a Maia mientras Agus apuró el paso con las manos en los bolsillos a pasito apresurado de perrito remolón.
Aclaración: que me haya pegado un julepe similar no impide que me pueda dar gracia el pasito apresurado de perrito remolón.
Emprendemos la retirada en masa calle de tierra abajo con el guarda respirándonos en la nuca, en actitud violenta, ladrándonos en las orejas. El pichicho a su lado, mansito cual dragón de nube con cara de perro.
-Yo también estaría enojado –susurra Maia-, imaginate tener que hacer el trabajo del perro. Seguro que siempre lo manda a laburar y el otro es tan inepto como amigable.
-Para mi que el tipo mide medio metro pero tiene voz gruesa. Con la oscuridad no se puede saber –dice Mati.
-En el fondo le hicimos un favor. Seguro que el hombre vuelve a la casita chocho de la vida de haber asustado a unos porteñitos. Se lo cuenta a la señora y se duerme con una sonrisa. Un trabajo bien hecho.

23.42hs
Regresamos a la casa, pero antes de entrar por la puerta trasera del complejo descubrimos un nuevo camino. No sabemos hacia dónde lleva.
-Caminamos hasta el alambrado? –propongo.
-Hay un alambrado?
-No se, pero vayamos hasta encontrarlo. Si no lo encontramos, seguimos.
Mati, Kim, Adam, Maia y yo continuamos por el nuevo camino. Después de no muchos pasos llegamos a ver la ciudad de Tandil toda iluminada. Nos detenemos para maravillarnos en silencio. Suena mi teléfono.
-Fer, soy Agus. Me llamó Pau recién, los chicos están cansados y hambrientos. Piden que vayamos a buscarlos. Hay que salvarlos.
-Y yo qué querés que haga? No tengo auto.
Agus insiste y yo varias veces repito la misma excusa.
-Cada quien elige su camino; hay que hacerse cargo -había dicho Kim.
Yo estaba de acuerdo. Lo entendí cuando elegí ver el partido por sobre la caminata, decisión difícil. Hubiera preferido que no nos abandonaran, pero lo entendí. Ahora tenían que entenderlo ellos. Así de malo soy?, pensé de pronto. Me tranquilicé por saber que, aunque no lo fuera, igual no podría hacer nada al respecto.
-Decile que los estamos saludando desde acá! –me grita Mati.
Levanto la cabeza y lo veo abrazado a Maia saludando entusiasmado hacia la ciudad iluminada. Ambos agitaban los brazos con mucha fuerza, sonriendoles a lo lejos, en puntitas de pie para que los vieran mejor.
Enseguida Mati se da vuelta, viene hacia mi y agarra el teléfono.
-Agus, me encantaría ayudarlos pero nadie de los que está acá se encuentra en condiciones remotas de manejar un automovil –dice, y corta el teléfono.
De un salto llego a su cuello y lo abrazo cual mono tití.
-James Bond! –le digo- Sos James Bond!

23.55hs
Volvemos a enfrentar a la ciudad. Eran casi las doce de la noche, ya decidimos no mirar atrás. Faltaban unas seis horas para el amanecer; ese era el objetivo. El de Agus, en cambio, sería unir a los equipos para reencontrarse con su media naranja (certificada por carta astral). Agus, el Puentecito del Amor, y Gore, el Amante Grupal, enfrentarían su travesía con la fiel asisstencia del Inspector Gadget. Nosotros seguiríamos nuestra historia sin pensar en conducirla ni en detenerla. Simplemente dejándonos llevar. Hasta el alambrado.

martes, 3 de noviembre de 2009

PLAN TANDIL -DÍA 2

11.15hs Despierto en la cucheta de abajo de una cama marinera. Otras siete camas marineras me rodean. No veo a ningún marinero a la vista. Por un segundo me siento en un dormitorio de un campo de concentración. Afuera veo el campo, pero sospecho que no va a haber mucha concentración en este viaje. De pronto me asalta el recuerdo de las chicas rolando unas sobre otras. ¿De qué estábamos hablando?

13.24hs Recital improvisado de Los Talarga en la cocina.
Lista de temas:
1- Perro zombie
2-Te vamos a hacer chimi
3-Perro Paloma
4-El momento groso (nuevo tema!)
5-Autochoreo! (nuevo tema!)

15.35hs Luz reparte dibujos que representan nuestra esencia: la carta astral de cada uno. El dibujo es un círculo y lo atraviesan líneas rojas y azules por los cuatro hemisferios. Lo imprimió luego de bajarlo de internet. Eso significa que mi esencia, y la de los demás, siempre estuvo en internet. Sólo había que saber buscarla.

15.42hs Estoy contento. Intuyo que mis líneas tienen cierto orden, porque se entrecruzan por los cuatro hemisferios. Tengo un poquito de cada cosa. Le pregunto a Luz y ella lo confirma: resulta que soy equilibrado. Quisiera verle la cara cuando le cuente a mi psicóloga: tapa tapita tapón. Otros, sin embargo, tienen todas sus líneas concentradas en un mismo sector, lo que no quiere decir que sean peores. Quizás más concisos.

15.55hs Luz pasa a explicar ascendentes, soles, júpiter y la mar en coche. Comparamos dibujos y descubrimos que algunos son diametralmente opuestos. Juan, por ejemplo, es todo para adentro. Gore, todo para afuera. Juntos abarcan un Matienzo entero. Agus, por su parte, es la mitad faltante de Paula. Su media naranja.
-Es que juntos somos el universo entero –dice él.
Cuchi cú.

16.03hs Estamos todos alrededor de la mesa. Luz pregunta quién tiene la luna aquí, el marte allá. Vamos levantando las manos y de a poquito ella nos va desnudando. Lamentablemente, es una metáfora. Cada quién reacciona a su manera: algunos fingen desinterés, otros quieren ser los primeros en saber. Internamente todos concuerdan con el diagnóstico. Gore va en pos del fin grupal, Maia gusta de gente brillante, el norte de Mati es la profesión, Agus debería dedicarse al placer de la belleza, yo tiendo a refugiarme en las matemáticas y así. Cada vez somos menos desconocidos.

16.12hs Lo que empezó como un divertimento se torna algo más profundo, personal, espeso. Muchos prefieren el silencio. Paula pide pido contra los comentarios chistosos. Me doy cuenta que señalar es de mala educación, especialmente en los vestuarios y las reuniones tapperware de carta astral. Me sumo a esos muchos y al silencio lo tapa únicamente la lluvia. Queremos verla por la ventana y mirarnos para adentro al mismo tiempo, pero somos más de quince y no hay suficientes ventanas. Cuando llega mi turno, veo gotas gordas y conclusiones. Por fin llegué a conocerme. Después de buscarme tantos años, nunca pensé que me encontraría en internet. O en las estrellas. De todas maneras, ya tenía mis sospechas. Una pequeña parte mía se tuvo que tragar las ganas de quedarse pasmado o caerse de culo con detalles ocultos de mi personalidad.
Esa parte también ya la conocía.

16.43hs La lluvia parece detenerse, pero es mentira. Hay debate sobre cuándo despertar la aventura en cartoncitos. Sabri presiona para no hacerle caso a la lluvia, porque Tomi se tiene que ir al día siguiente y si no se la va a perder. No digo nada pero siento el presagio de que, si nos aventuramos hoy, el partido Argentina vs Perú va a partir el grupo al medio. Y me va a dejar del lado de los fanáticos.

17hs Perdí en la interna del partido. Voy a tener que ver el partido con los faroles encendidos, tratar de centrar la vista en el cuadradito donde se mueven los jugadores y esperar que mientras tanto el Resto del Mundo le tenga paciencia a los Amigos del Fútbol y no decida salir a jugar hacia ninguna parte sin dejarnos miguitas en el camino. Dios dirá. Maradona seguramente no. Cuando se pará con el ceño fruncido al borde de la cancha no sabe qué decir. Solo tiende a aplaudir.

17.08hs Acostados abrazaditos en el colchón del piso del living, al lado de la estufa y tapaditos con la frazada, Kim y Adam despiertan por primera vez en el viaje. En bandeja le acercan una porción de aventura en cartoncito. La toman y vuelven a acostarse. Alguien cuenta la anécdota del hombre que tragó su aventura, la vivió enteramente de dormido y despertó sin recordarla. Nos pareció un desperdicio, pero Kim y Adam aclaran que este no es el caso. Ya se levantan, ya se levantan. Hay que darles tiempo. Quince horitas de corrido no es tanta cosa. Igualmente sospecho que son vampiros y esperan la caída del sol. Eso lo explicaría todo.

17.27hs Subimos a la colina hasta la piedra movediza de Tandil. No se mueve.

17.36hs Arriba de un árbol mantengo una charla con Agus sobre aquellas veces que nos dimos cuenta de haber sobrepasado el límite cuando era demasiado tarde. Él cuenta de la vez que subió a una piedra bien alta en el sur y luego se enteró de que no podía bajar. Yo de la vez que mi hermano se falso murió por querer tirarse de culo patín desde un lugar imposible hasta aterrizar en un montón de rocas filosas. Estamos parados en ramas sólidas a más de siete metros del piso y, por suerte, este no es uno de esos casos. Sin embargo, es mi record de trepador de los últimos cinco años. Bien por mí.

17.41hs Las cosas ya se ven más coloridas y el agua de la llovizna nos rebota como si tuviéramos un campo de fuerza sobre nuestra piel. Subo a una aerosilla sin funcionamiento con Maia y trabajamos en equipo para hamacarnos. No logramos avanzar demasiado. Igual, vale la intención.

18.05hs Llegamos a ver el partido empezado. Entre niños, viejos, campesinos, encargados, turistas y nuestros propios aventureros del cartón, somos treinta hinchas distribuidos en bancos sin respaldo. La tele se ve muy chica. O mis ojos están demasiado grandes. Es complicado centrar la atención en un pequeño cuadradito cuando hay tanto por ver alrededor. Me esfuerzo por intentarlo, principalmente por Pablito Aimar. Hace años que esperaba verlo ahí.

18.45hs Sale una escondida en el entretiempo con obligación de ruidos de pájaros en intervalos regulares para guiar al contador. Pican para todos los compas, pero no valía.

19.15hs Segundo tiempo, parece que nos escondimos de más. Ya nos perdimos el gol de Higuaín con asistencia de Aimar. Mi doble festejo personal llega con delay. Sobre el monumental cae una lluvia torrencial. Casi no se puede jugar.
-Qué linda noche para un héroe –se me ocurre decir.
Primer presagio.

19.18hs Palermo sufre una patada en la cara. Lo atienden al costado del campo de juego. Cuando se recupera, lo secan con una toalla y regresa a la cancha con la nariz hinchada tomando una botellita de agua que arroja al costado mientras trota hacia el área.
-Es rocky! –dice Juan.
Segundo presagio.

19.20hs Luz aparece para avisar que el Resto del Mundo se dispone a emprender una caminata hacia un dique tandilense. Y se va.
Juan dice tener el corazón partido. Yo también, pero la parte del fútbol pesa más. De pronto miro al costado y veo que Juan ya no está. Despareció en algún momento, cuando mis ojos estaban fijos en la tv. Corro fuera del salón. Mientras corro me imagino como un amante que entra desesperado a la iglesia para detener el casamiento. No se ni para qué corro. Supongo que para pedirles que lleven consigo un celular para mantenernos comunicados. O para despedirlos con un abrazo. No importa. Cuando llego afuera ya no están. El pasto del campo se ve oscuro y mojado. Doy media vuelta y enfrento mi decisión. 29 muchachos y una tv. Esta es mi historia.

19.35hs Mucho pesimismo. Perú baila a Argentina de visitante. Agus se suma a mi optimismo y aplaudimos un poco para arengar a la gente. Antes de patear un tiro libre notamos que ni el público ni los jugadores pueden ver nada con tanta lluvia.
-Mejor –dice Agus-, Palermo es un jugador de la niebla.
Tercer presagio.

19.40hs Faltan cinco minutos para el final. La señal se cae. DirecTV te abandona cuando menos lo esperás. Nos quedamos mirandonos sin saber qué hacer. Después de ochenta y cinco minutos de sexo no nos pueden quitar el orgasmo. Pensamos y pensamos. Nos sentamos resignados. Pero luego decidimos que la incertidumbre es inaceptable. Veo a gaby sacar su celular sin poder comunicarse. Corro hacia el pasto de afuera y lo llamo a Iván. Me atiende.
-Ivo relatame el partido. Se cayó la señal, tengo a 30 personas sin saber qué pasó.
-Qué?
-Relatame el partido! Contame qué está pasando.
-Gol de Perú.
-Dale, no jodas.
-Gol de Perú.
-No me podés hacer esto. No es gracioso.
-Gol de Perú. Gol de Perú.
La voz no escondía ninguna sonrisa. Era atonal, como la de un robot. Lo decía como si tuviera la mente en blanco, en estado de shock. Ivo no era tan buen actor como para fingir eso.
-En serio me lo decís? Gol de Perú?
-Te lo juro.
Corto el teléfono. Veinte personas me miran.
-Gol de Perú –les digo, sin estar convencido.
-Volvió la señal! –grita alguien desde adentro.
Corremos hacia la tele y descubrimos que es cierto. Argentina 1 Perú 1. Quedarse fuera del mundial ya no es una hipótesis para discutir en charlas de café. Es una realidad. Este partido es la razón por la que abandonamos a todos nuestros amigos. Pero nunca imaginamos que el resultado sería este. ¿Elegimos mal? Ya está, teníamos que verlo con nuestros propios ojos. Cuando uno se hace grande, los partidos que verdaderamente importan son cada vez menos. Una o dos veces al año: la semifinal de una copa Libertadores, la final de una Copa América, salvarte del descenso en el caso de que seas hincha de Racing. Poco a poco pasamos de ser hinchas a simples simpatizantes. Es natural. Pero en el mundial siempre renace el hincha. El mundial nos importa. ¿Cuántos mundiales viviremos en nuestra vida con total intensidad? Diez, a lo sumo. Y perderse uno a los 28 años, en nuestro mejor momento como espectadores de fútbol, cuando mejor entendemos el juego, estamos maduros y hasta consideramos hacer el esfuerzo monetario para viajar hasta Sudáfrica (¡a Sudáfrica!). Todo bien con Maradona, lo quiero y hasta me dan gracia sus declaraciones. Pero su soberbia nunca me había tocado tan de cerca. Esta vez influye directamente en mi vida. Ahora es personal.

19.45hs Corner para Argentina. Quizás la última jugada del partido. La lluvia no se detiene. Es un temporal. Todos llevamos el silencio puesto, las manos sobre la cabeza y la buena intención de entender todo este asunto. De asimilar la realidad. Todavía no lo logramos.
Viene el corner: se cae la señal.
Nos miramos a los ojos. Esta vez la reacción es instantánea. Salgo corriendo hacia el pasto y marco el teléfono de Iván. Me atiende. Se escucha un grito a lo lejos.
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
-Ivo me escuchás? Ivo?
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
-Ahhh gol? Ahhh gol?
-Ahhhhhhhhhhhhh!
-Gol? Fue gol?
La gente se agolpa a mi alrededor entusiasmada. Gol? Gol?, preguntan.
Yo sólo escucho los gritos a lo lejos. Parecen estar festejando.
-Si, gol! Palermo! Palermo!
-En serio? En serio?
-Te lo juro.
-Gol! Goool!
Los de adentro también salen al escuchar el grito. 29 personas dependen de mi, y yo les permito gritar sin estar convencido. Hasta no verlo no lo creo. Y si no es verdad me linchan. Pero igual nos abrazamos, por qué no? Me siento como aquel viejito de la publicidad de Quilmes que grita el gol en la terraza con la oreja pegada a la radio cuando a todos se le corta la luz. El momento groso es este, los Talarga lo cantaron en la cocina sin saberlo. Tan groso es, que podría ser propaganda.

19.48hs Vuelve la señal y confirmamos el milagro. La repetición del festejo no tiene precio: Palermo primero se ríe como un niño, loco de contento, y a la mitad de la carrera cae en la cuenta de lo que sucedió y se larga a llorar. Extiende los brazos, la lluvia lo baña y él no entiende por qué está destinado a hacer cosas como esas. Pero es así.

20.12hs Salimos al pasto oscuro y mojado sin saber qué hacer ni a dónde ir. No podemos contener tanta energía en un solo cuerpo. Hay que sacarla. Corremos hasta la casita con la esperanza de encontrar alguien nuevo a quién abrazar y nos encontramos a Isa, que nos mira eufóricos sin entender. Le contamos todo, pero sigue sin entender. Nunca lo va a entender. Nunca en la vida.

20.17hs Gaby logra comunicarse con su papá. Lo primero que se dicen es lo siguiente:
-Palermo, no lo puedo creer.
-Palermo, no lo puedo creer.
Corta el teléfono. Nos cuenta que el padre volvió a la cancha después de quince años para ver este partido. Y tenía una entrada para él.
-No tenía que ser, no tenía que ser –dice.
Lo veo sonriendo, con sus rulos, sus anteojos y el sobretodo. Está tan Inspector Gadget que no me sale decírselo. Es como si ya lo supiera. Él saca la pelota de fútbol del cuarto y sale a correr con ella en la oscuridad del campo. Corremos detrás de su excelente idea sin saber cuándo frenar.
-Soy Palermo! –grita él.
-No! Yo Soy Palermo!
-Yo soy Palermo!

20.24hs Retomamos el aliento debajo de un árbol. Repasamos lo que pasó, por quinta vez.
-Y, sin embargo, aunque me siga callando a boca todas las veces, no dejo de pensar que lo único que hizo fue empujarla. Su mérito sólo es estar ahí, es raro –digo.
-Noooo… -aclara gaby – Hizo mucho esfuerzo para estar ahí. ¿Cuántos goles tuvo que hacer para que lo dejen estar ahí? Se ganó el derecho de estar ahí. Y ahí estuvo.
Tiene razón. Esperemos que también tenga razón cuando dice que este es solo un capítulo más de su saga. Que su película termina en la final del mundial haciendo un gol de carambola con la espalda, la nuca o la nariz.
-Y cuando lo haga no van a esperar a filmar la película. Le dan el Oscar directo. Para acortar camino.
Discutimos y proponemos a Nicolas Cage para el papel. O Will Ferrel, si se hace en clave de comedia. Luego decidimos salir a buscar a los chicos. A ciegas. De alguna manera los vamos a encontrar. Estas aventuras son así. Y allá vamos.

martes, 20 de octubre de 2009

PLAN TANDIL - DIA 1

10.30hs Como debe ser, el viaje integrador del Club Cultural Matienzo hacia Tandil parte puntualmente desde el Club Cultural Matienzo. Luz, cual diva, llega cola de perro. Pero a diferencia de otras divas -como algunos de los chicos, tan coquetos y avant garde- ella entiende que en materia de ropa es preferible estar cómodo antes que ser fachero. Pequeña ilusión: quizás pueda ser dandi con mi jogging mugroso.

10.46hs Desde el auto trasero observamos el cuarteto del auto delantero: Nacho y Juan + Camille y Luz. Entrecerrando los ojos nos parece ver una estrategia.

11.21hs Me toca cebar el mate dulce, responsabilidad del acompañante. Nunca fui buen cebador, sin contar las veces que me cebo a mi mismo. Pero eso es distinto. Ahí no es con la yerba sino por la hierba. Cebar parece sencillo, pero los fundamentalistas del mate siempre me hicieron sentir que hay una ciencia oculta detrás del arte de tirar agüita caliente con cierta puntería. Me doy cuenta cuando Gore se enchastra el pulóver porque le serví hasta el tope. Nota: en un auto, menos es más.

12.38hs Hacemos balance del primer año del Club y Gore establece su prioridad:
-Quiero que me den ganas de cagar en Matienzo!
Sabri admite que ella cagó y no le gustó. Yo no comento, pero también cagué. Fue un cago express y paranoico. La puerta de un baño nunca debería estar lejos del inodoro. Menos cuando no tiene traba. ¿Y por qué muchas puertas de baños vienen con vidrio? No me importa que la característica del vidrio impida que se vean figuras detalladas. ¿Para qué, me querés decir, para qué?

12.54hs Quiero hacer pis, pero me aguanto en espera de una estación de servicio.

14.07hs Pasamos una estación por despistados. Me dicen de esperar la próxima.

14.18hs Quiero hacer pis. Lo digo en voz alta. Me piden que aguante un toque.

14.25hs
Tengoqueaguantartengoqueaguantartengoqueaguantartengoqueagua

14.31hs Entiendo que mi control mental no tiene razón de ser. ¿Por qué no parar a un costado? ¿Mi sufrimiento los hará llegar dos minutos antes? Ellos me tratan de flojo, quieren pasarme una botella vacía, dicen que parar en la banquina es peligroso. Mentiras!

14.35hs Frená la reconcha de tu madre, frená. Hijo de remil puta.

14.36hs Ahh. (Suspiro)

14.38hs Por fin puedo pensar en otra cosa. Elijo sonreír por Pablito Aimar en la selección y repasar mis tres buenas jugadas de la semana pasada en mi torneo amateur de fútbol once. El viaje por un momento se transforma en un Ego Trip.
Banda sonora: Me encontré una chica en la plaza… (de 2’)

16.42 Llegamos a Tandil. Nos reciben Agus y Pau, la parejita que llegó en micro. El complejo que alquilamos tiene buena cuota de naturaleza y cabañitas. Parece la comunidad de Lost o la aldea de Los Pitufos. Ya sea como Charly o Pitufo Cinéfilo, siento que encajo.

17.33 La parejita estuvo piola y ya analizó virtudes y defectos de cada cama matrimonial. Una viene con tribuna. En el mismo cuarto hay una cama marinera lista para recibir espectadores. Me imagino durmiendo en la de arriba, alentando hasta que el sexo ocurra. Luego podría aprovechar mi visual para dar indicaciones. Y si me tiro a la pileta desde ahí tendrían que sumarme. Aunque dicen que la matrimonial de las orgías es la del living, porque está en un lugar de paso. El que pase por ahí está a un paso de participar. Nota: tomarlo con tranquilidad. Paso a paso. Brutos y ansiosos no pegan en las orgías.

17.47hs Cerrar los ojos con el solcito en plena cara tiene un efecto similar al que me generaba de chico despertarme en la camita con el sonido de la aspiradora o las nebulizaciones de mi hermano en el cuarto. Se siente como un abrazo imaginario.

18.23hs Paula cuenta algunos datos de interés sobre los gatitos recién nacidos. Parece que se quedan inmóviles por nueve días hasta que de pronto despabilan todos juntos y salen a aventurarse al mundo. En lo de su amigo uno apareció de pronto en la cocina.
-¿Y vos qué hacés acá? –le preguntaron.
Subieron a ver y estaban todos desparramados por ahí. Una tablita de madera cayó sin querer sobre dos gatitos que murieron al instante.
-Fue un horror! –recuerda Pau.
Las chicas la consuelan con ojos vidriosos. Los hombres somos de piedra. Aunque siento que Juan se está conteniendo para no perder su condición de macho. Así se confirma definitivamente que los gatos no tienen nueve vidas. ¿O eran siete? Lo cierto es que, a diferencia de otros gatos muertos que he conocido, esta vez sí puedo estar seguro de que no sufrieron antes todas las otras muertes. En nueve días podés morirte durmiendo alguna que otra vez, pero más de cinco veces no da. No te la creo.

21.42hs El primer quién es quién subjetivo es un éxito. Lo armé con fotos de todos nosotros para ver cuánto nos conocemos. Y resulta que bastante, porque en el primer partido ellos adivinaron a Luz y nosotros por un pelito no le pegamos a Gaby.
-No puedo creer que me adivinaron! –se sorprendió Luz, sintiéndose querida. Para ella fue un momento tan groso, que luego lo tuvimos que hacer canción.
Algunas preguntas divertidas que dejó el juego: ¿Prefiere perro o gato? ¿Si fuera superhéroe sería fortachón o de los que vuelan? ¿Se cree invencible? ¿Si fuera jugador de futbol y le sale la oportunidad se va a Europa y deja a la familia? ¿Coje en la primera cita? ¿Obse o relax? ¿Hace caso? ¿Planifica el festejo de gol? ¿En el sexo: arriba o abajo? ¿Si fuera perro, ladraría por ladrar? ¿Se mira mas de cinco veces al espejo por día? ¿Se disfrazaría por fanatismo? ¿Te come un pancho de parado? ¿Personal o comunidad Movistar? ¿Te trepa un árbol por puro gusto?

23.12hs Los hombres preparamos el fogón para el asado. Las mujeres Dios sabe qué andarán haciendo en una de las cabañas. Si Dios sabe, y es lo que pensamos, es un pervertido. Por si acaso no es lo que pensamos, juntamos las manos alrededor del fuego y cerramos los ojos deseando que se estén tocando.

23.24hs Gore se hizo cargo del asado. La entraña está entrañable. Más rica, imposible. Pero la estrella parece ser la morcilla. Siento que mi empecinamiento de comer morcilla en cada asado durante años y a pesar de que no me convencían está basado en el recuerdo de una morcilla parecida a esta, una década atrás. ¿Eso significa que acabo de firmar otra década de morcillas gomosas? No me importa. Hoy soy feliz.

23.42hs Juan regresa luego de chequear si nuestro deseo se había cumplido. Cuenta que abrió la puerta del cuarto y vio a Camille acostada boca abajo en la matrimonial y Paula rodando sobre ella perpendicularmente. Las demás alentaban desde la tribuna. Lo llamaban el enrolamiento y parecía ser placentero para ambas participantes.
-¿Pero por qué con ropa? –preguntó Juan.
Lo echaron por pudor. Estuvimos cerca, nos faltó un poco de fuerza en el deseo.

23.58hs Llegan otros dos autos. Estamos casi todos. Mañana será otro día. Otro post.

jueves, 8 de octubre de 2009

PODER

Yo ya estaba más que conforme. Siempre me conformo a eso de las cuatro de la mañana. Pero ellos querían seguir. Hay que seguir, que seguir. En esa época nos juntábamos todos los viernes en un bar a tomar cerveza. Era de esos bares-kioscos que tienen afuera mesas de plástico con sombrillas que dicen frigor, y adentro gaseosas de pomelo marca pindapoy para que el vino pase más fácil.

Mientras el melli y Juan compraban las últimas botellas para llevar antes de que el bar cerrara, yo los miraba con las manos en los bolsillos, el frío en las mejillas y el cerebro doblado. La sensación de que en cualquier momento caía al piso. Había que concentrarse. Y eso que había caído tarde y de sorpresa, como de costumbre. Después que alguno haya gastado sus monedas en la rockola para establecer el clima (cumbia o roquenrol); cuando la mesa ya contaba con unas quince botellas vacías, la típica discusión de fútbol por la mitad y varios chistes malignos con un mismo destinarario.
Quizás llegaba tarde para que ya tengan elegido al muchacho al que iban a tener de punto esa noche. Pero lo cierto es que ir o no ir para mi era una decisión de último momento. Yo era algo así como un freelance del grupo: nunca esperado, siempre bienvenido.

Salieron con seis botellas y ningún plan. Como acto reflejo fuimos al auto -estacionado en esa misma cuadra, sobre Libertador a unos metros del puente de la Av. Gral Paz-, pusimos música, abrimos las puertas y las cervezas. Seguimos nomás. Hasta el final final. Tomar por deporte. Porque somos jovenes, qué tanto. En algo tenían razón: la cumbia sin el alcohol no sería lo mismo. Incluso con el alcohol para mi no era lo mismo. Y se ve que para algún vecino tampoco, porque cayó la policía. Eran casi las cinco de la mañana.

El melli salió del auto hacia los dos hombres de uniforme. Los demás nos quedamos mirando, expectantes. Los policías hicieron exactamente lo que suelen hacer: uno se tomó todo su tiempo para mirar fijamente a los ojos mientras pidió los papeles (método de intimidación nº 1) y luego los examinó muy muy despacio, como un padre millonario observando el boletín de calificaciones del mocoso. El otro aguardaba un paso atrás, en posición de pichi. Pero el melli estaba tranquilo. Como si tuviera experiencia.

Encontraron el desliz y parecieron sonreír. Pero por dentro. La cédula verde estaba a nombre del hermano del melli (mejor conocido como "el melli"). La suya estaba extraviada en su casa y, en el apuro, él manoteó la cédula de su media naranja fraternal.
-No sos el titular pibe. Vamos a tener que llevar el auto nomás -dijo con total seriedad. Como si no supiéramos que esperaba la coima.
-Bueno, pero dejame sacar el estéreo antes, que ya se cómo son ustedes...
Epale! El melli se puso combativo. Cana principal abrió los ojos desorientado.
-Ojito eh... qué querés decir con eso?
-Ojito nada, te creés que voy a dejarles el estéreo servido? Así como así?

No teníamos chances de interferir. Estabamos un metro detrás, testigos del desastre por venir, con las cervezas sobrantes escondidas. El melli sacó su celular y marcó un número frente a los dos policías que demoraron un poco en reaccionar. A esto sí que no estaban acostumbrados.
-Hola viejo? Si, disculpame que te llame a esta hora... pero acá hay un cana que si no tuviera el arma encima lo cago a trompadas. Me quieren llevar el auto, viejo.
El policía (no el pichi, ese siempre silencioso y detrás) dio un paso al frente.
-No te voy a permitir..
-Discúlpeme! -celular en el oído, la otra mano alzada en señal de deténgase (con el índice en alto!)- No me interrumpa! Que acá estoy teniendo una conversación privada con mi padre.. no ve que estoy hablando? Sí viejo, si. Por nada, se quieren pasar de vivos.
-Nene, no se quién te pensás que... pero a mi me tratás con respeto.
El melli lo miró a los ojos extendiéndole el teléfono.
-Es mi papá. Quiere hablar con usted.
Esa no se la esperaba. Atendió nomás, para sacarse la curiosidad.
-Si... si... ajá -decía. Cada tanto lo miraba al melli, parado, manos en los costados, pera levantada. Y ahora qué vas a hacer?
-Está bien... muy bien.

El cana cortó el celular y lo devolvió con respeto.
-Zafaste pibe.
No dijo más. Se dio vuelta y le indicó al pichi la retirada. No los vovimos a ver.

Después me enteré que el padre de los mellis es Juez.
Y que eso es tener poder.

jueves, 24 de septiembre de 2009

MAL SUEÑO

Estoy en una zapatería. Ella se está probando zapatillas que me gustan. Le digo que sí con la cabeza aprobando su compra a la distancia. La chica que atiende también me mira y yo le digo que sí, que los llevo. Tengo un deja vu. Me doy cuenta que el deja vu es en realidad un sueño. Ella viene hacia mí y se sienta a mi lado en el piso. No se por qué no nos sentamos en el banquito que usamos de respaldo.
-Soñé que te compraba unas zapatillas para poder darte un beso.
-Hubiera funcionado -se ríe ella.
Levanto dos dedos a la chica que atiende pidiéndole que envuelva las dos zapatillas como si fueran cafés. Ella se me tira encima y me da el beso antes que yo decida dárselo. Tenemos sexo ahí en el piso durante tres minutos. Esa parte no la veo ni la siento. La escucho nomás. Como si fuera una grabación de un contestador telefónico.

Estamos caminando por una calle empedrada. Ella aferrada a mi brazo. Me acuerdo que yo también me compré zapatillas pero con la distracción del sexo olvidé retirarlas. Volvemos a la zapatería. Le explico a la chica que atiende que cuando levanté los dos dedos quería pedir los dos pares de zapatillas, no las dos zapatillas. Me pregunta si tengo el ticket. Por suerte sí, pero al verlo en detalle veo que me cobraron de más. Me quejo. Nos fijamos mejor y nos damos cuenta que es el ticket de Maxi Moralez, el jugador de Racing.
-Debe ser porque se llaman igual -me dice la chica que atiende.
Estoy de acuerdo. Aunque me parece raro, porque me llamo Fernando.

Me pruebo las zapatillas de vuelta. Ella dice que están buenas. Las llevo. Repienso el asunto y me doy cuenta que alguien piensa que yo soy Maxi Moralez y ella la novia de Maxi Moralez. Eso es peligroso. Es una comedia de enredos con cambio de parejas pero con persecución de suspenso. Salimos a la ciudad y estamos en el futuro.

Estoy en un ascensor futurista. Ella ya no está conmigo. No se dónde la dejé. Por alguna razón se que Maxi Moralez me está persiguiendo. Es peligroso. Pero por qué? Cómo sabe él que yo cambié su identidad? Si el ticket de la zapatería lo tengo yo. Y cómo sabe dónde estoy? Por qué no me entero de todo el asunto? Esto no tiene sentido. Todavía estoy en el ascensor. Me voy frustrando, siento que me están encerrando acá para ganar tiempo. Encima es un desperdicio soñar con el futuro y quedarse atrapado en un ascensor.

Estoy en un auto. Es una limosina blanca. Esta es la escena final, el pico de tensión. Alguien al que no le veo la cara ni el cuerpo pero asumo que tiene un gato gris en la mano me dice que afuera está la otra pareja esperando para matarme.
Me canso, abro la puerta del auto y salgo.
-No! -grita el hombre del auto. Ya ni lo veo pero imagino sus zapatos negros lustradísimos.

Camino por el pasto frustrado.
-Así no va. Así no va. No juego más. Este sueño es de cuarta. No cierra por ningún lado. Para mi que lo soñó mo primo.
Aparece mi primo atrás mío a lo lejos en el pasto con el guión en la mano y un gorro viscera pidiéndome que no lo abandone sin avisar de antemano. Que falta la escena final y terminamos. No lo puedo dejar así, con el sueño por la mitad.
-Este sueño es malísimo. No se ni cómo consiguieron la plata para hacerlo -le digo.

Me despierto en la cama. Es tarde. En algún momento apagué el reloj despertador sin acordarme cuándo. Voy a la ducha. Prendo la caliente y me siento en la bañadera. Me gusta revivir el sueño con la ducha cayéndome como lluvia desde lejos. Intento reordenarlo pero sigue sin tener sentido. Es un sueño muy malo. Pero voy recordando episodios de mi día anterior. La conversación de zapatillas con paula, la peli de ciencia ficción futurista que vi, la revisión de las cuentas del local. Como el policiía en Los Sospechosos de Siempre suelto mi taza imaginaria y me doy cuenta de todos los pedazos sueltos de información que utilizaron mis guionistas cerebrales para armar el sueño. Quizás así fue cómo nació el germen de la idea de esa película. Se ve que esta vez los datos fueron tan distintos que los pobres guionistas se vieron en un brete e hicieron lo mejor que pudieron. No los culpo, mis sueños suelen ser mejores. Pero todavía no se de dónde salió Maxi Moralez.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

ESPERANDO EL PRESENTE

Dice que se dio cuenta.
Las mujeres que gustan de él siguen un mismo patrón:
Él no gusta de ellas.
.
Dice que es evidente.
Las mujeres que le gustan también siguen un patrón:
Ellas no gustan de él.
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Dice que está esperando.
Que ellas cambien sus gustos, que él cambie los suyos.
Lo que suceda primero.
.
Dice que no sabe cuánto esperar.
Quisiera leer la respuesta en algún libro científico.
Pero sobre gustos no hay nada escrito.
.
Dice que va a seguir esperando.
Hasta encontrar la respuesta, para escribirla.
Y ayudar a sus colegas de la sala de espera.
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No sabe que cuando la encuentre, ya no va a importarle.
Nada más que el presente.

lunes, 7 de septiembre de 2009

HACIENDO TRAMPA

Casi siempre sucede en una fiesta familiar. Tipo casamiento, fiesta de quince o Bar mitzvah. El abuelo Tito emerge entre primos y tíos y me dice de jugar al backgammon. O como él le llama: el Taure. El backgammon es nuestra forma de relacionarnos.

Él nunca se cansó de jugar. Al principio me ganaba (siempre fue un tipo de suerte), pero con el tiempo cada tanto vencía yo y, cerca del final, los dos hacíamos fuerza para que ganara él. Así lo veía contento. Su versión contenta era más propensa a regalarme algún vuelto para ir al cine o comprar chocolates. Al terminar el partido nos estrechamos la mano como gerentes de empresas multinacionales.

Pocas cosas son más graciosas como ver al abuelo Tito hacer trampa para ganar. Solía aprovecharse de su alzheimer pasajero descaradamente. Yo a veces lo dejaba hacer y otras le discutía para verlo discutir lo indiscutible. Graciosísimo. Pero lo raro de jugar en esta fiesta -casamiento, fiesta de quince o Bar mitzvah-, es que el abuelo Tito todavía no se de cuenta de que está muerto. Y a mi me da vergüenza avisarle.

Entonces jugamos. Como de costumbre me da a elegir y yo elijo las blancas. Tiramos los dados y él saca un seis (suertudo) que le gana a mi cinco. Empieza él, entonces.

A veces se equivoca en alguna movida y yo le sugiero corregirla. Hay que dejarlo ganar. Otras veces se impacienta al ver que pienso demasiado y mueve las fichas por mí recomendándome la mejor jugada. Igual que antes. Solo que todo este tiempo pienso que al abuelo Tito lo falso enterramos y él volvió para refutarnos a todos los que asumimos su muerte y refregarnos en la cara el año de más que piensa vivir. De alguna manera se que él volvió para vivir un año más. Ni más ni menos. Y que cuando nos acostumbremos a su presencia va a morirse de verdad, por segunda vez. Para irse cuando él quiera. Pienso todo eso mientras el abuelo sigue jugando. Y trato de que no se note la mezcla de susto y culpa que siento por haber ido a su velorio antes de tiempo. Siempre es así. Cada vez que lo sueño.

El abuelo Tito hace como si nada. Sigue jugando. Y nosotros –mis primos, mis tíos y yo- nos miramos a los ojos cómplices en silencio y tampoco decimos nada. Para que no se de cuenta. Pero sabemos que él está haciendo de cuenta. Que se hace el distraído. Que está haciendo trampa. Y es graciosísimo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

DUENDES CAPITALISTAS

Todos sabemos que los duendes son pequeñitos, traviesos, huidizos. Y que su trabajo consiste en cambiarnos las cosas de lugar. Escondernos las llaves, el control remoto, esa plata que extrañamente aparece otro día en el bolsillo de un pantalón que hace tiempo no usamos. Para ponernos contentos.

Claro que todo eso lo hacen para disimular. Porque parte de su trabajo consiste en escondernos las cosas, y otra parte en ocultar la verdadera cara de su empleador. Para que no descubramos el truco.

Basta con pensarlo un poco: ¿Cuáles son los artículos que más veces perdiste? ¿Por qué siempre que precisás esos artículos no los encontrás? ¿Y por qué cuando no los precisás descubrís que tenés mucho más de la cuenta? Ya sabes por qué: por los duendes. Y también para qué: para que compres lo innecesario. Para que consumas de más. Biromes y encendedores. Así funciona la estrategia de la empresa Bic.

Por supuesto que ellos lo negarán, así como muchos otros niegan la existencia de los duendes (gracias a la campaña de desacreditación financiada por Bic desde 1953). Pero esto es algo que sucede en el mundo real. ¿Por qué las biromes y los encendedores no se quedan quietos? Si no tienen patitas. Pero los duendes sí. Y no caminan gratis. Muchos de ellos también trabajan free lance para otras empresas; por eso es que también se extravían los mismos productos de otras marcas.

Todo esto me lo contó Liniers, el dibujante oficial de duendes argentinos. Yo quise asociarme a él para intentar venderles a Bic la idea publicitaria de que los duendes escondían biromes para enseñarnos algo. Que las Bic no son de nadie, porque son de todos. Los duendes de Liniers aparecerían agujereando bolsillos, abriendo cierres de mochilas y cortando con tijeras los hilos que atan a las biromes en los bancos, escuelas y demás oficinas públicas. El slogan: “La bic se comparte”.

Liniers se rió mucho con mi idea. Repetía en voz alta: la bic se comparte. Y se reía. Después parecía tranquilizarse, pero repetía de vuelta: la bic se comparte, y se reía. Así tres veces. Se rió tanto que se compadeció. Y me confesó que la empresa Bic hace años financia sus dibujos para vendernos una realidad donde los duendes son coloridos, divertidos, poéticos y, más que nada, ficcionales. Dijo que él no tenía la culpa. Que de alguna manera lo ayudaron a crecer. Y que él no sólo dibuja duendes, sino que intenta resarcirse destapando otras verdades, ya sea revelando cómo se traducen los títulos de las películas, recomendando a quién recurrir cuando se necesite filmar un cliché cinematográfico (hay una vaca que sabe mucho de eso) o concientizando a la gente de que las aceitunas también tienen sentimientos.

Me despidió con un abrazo que se hizo demasiado largo. Como si fuéramos amigos. Me deseó mucha mucha suerte. Parecía saber algo que yo no. Pero yo no soy tonto. Se que al descubrir el secreto corro peligro. Y que al destaparlo en mi blog, todavía más.
Pero lo hago igual. Porque tengo huevos, papá.

martes, 1 de septiembre de 2009

YA NO ES LO MISMO

El hombre se acercó a nuestro auto y me pidió que le diera mi camiseta. Era una remera de River suplente del año 86. Pero era una copia berreta. Al hombre no le pareció importar. Tampoco pidió por favor.

Me miraba desde el techo del auto, que tenía una compuerta abierta para ventilar un poco el aire. Eran las dos de la tarde de un verano invernal. El auto estaba detenido detrás de otro auto, a un par de cuadras de Libertador. Y el hombre insistía en el pedido de la remera.

Me miraba fijo a mi, específicamente. Era el único habitante del auto que tenía remera de river. Me miraba tan fijo que se me hacía difícil escapar de su mirada. La tenía clavada en mí. Un anzuelo en mis pupilas. En la comisura de sus labios bailaba una baba efervesente. Parecía un perro rabioso.

El hombre estaba muy alterado. Le pedimos que se calme, pero no quiso oír. Insistía con lo de la remera, aunque ya llevaba una puesta. De chacarita. Le dijimos que no, que se tranquilizara. Era una linda tarde de domingo. Para qué arruinarla?

El tipo no quería escuchar. Me hablaba a mí solo, asomando la cabeza desde el techo. Dame la remera, dame la remera, dame la remera. Cada vez con mayor intensidad. Era un nene caprichoso. Y a los nenes caprichosos no hay que darles lo que piden, porque sino no aprenden. Después piden de vuelta. Iba a querer mis medias, mi pantalón. Un nene caprichoso. Pero el cuerpo era más bien grandote.

Golpeó un par de veces la ventana de atrás. En su mano llevaba un cascote que excedía el tamaño de sus manotas. Tac tac tac. Golpeaba la ventana. Dame la remera dame la remera dame la remera. Tac tac tac. Nene caprichoso. La baba colgándole. Dame la remera. Sin modales de ningún tipo. Tac tac tac. Y su mirada fija. Tac tac tac. Yo encerrado en ella, inmóvil.

Se fue alejando de a poco hacia la esquina. Allá vimos que había unos cuantos amigos suyos con banderas y remeras. De chacarita. Pusimos reversa y retrocedimos una cuadra a gran velocidad. En la esquina había un patrullero que avanzó hacia ellos. También unas cuantas motos. Por fin sentí que los policías trabajaban para nosotros, y no en contra. Hace mucho que no me pasaba.

Me dio un poco de lástima el nene caprichoso. De tanto mirarlo a los ojos, ya sentía que lo conocía. En cierta medida también lo entendía. El pobre hombre no quería ser más de Chacarita. Quería mi remera de river para cantar por el millonario. Gustar, ganar, golear y gritar campeonatos. Pobre tipo. Tan desactualizado. Si leyera los diarios deportivos sabría que ser de river, hoy en día, ya no es lo mismo.

lunes, 17 de agosto de 2009

PORQUE SI

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-¿Por qué se llama así el post?
-No se llama así, porque sí!
-¿Por qué entonces?
-Por qué no!
-Claro, por qué no?
-Porque si!
-Tenés razón, porque si.
-Porque si.
-Porque si.
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viernes, 14 de agosto de 2009

NO TAN DISTINTOS

Viajaba en coche desde Miami a Nueva York. Para mayor comodidad iba en musculosa y con la ventana abierta. Ya está demasiado acostumbrado a sufrir el calor. Es una parte suya desde que decidió que Dios existe y quiere expresamente que él y todos los que son como él se dejen la barba bien larga y cubran el 90 por ciento de su cuerpo para no tentar a las mujeres. Por eso su cabeza siempre termina en sombrerito.

Él se traga el calor en silencio. Uno puede cruzarse en la calle con su sobretodo a 40º y empezar a transpirar sólo de verlo, de imaginarse viviendo debajo de su barba. Pero él sonríe y minimiza los comentarios. No es para tanto. Pequeños sacrificios de un judío ortodoxo.

Sin embargo, ahora está solo en la ruta, y en musculosa.

Pero le dan ganas de hacer pis y tiene que frenar al costado de un local de venta de sándwiches al paso. Antes de salir, entiende que Dios se enojaría si baja del coche en musculosa para que todas las chicas bien se tienten con su cuello y sus brazos desnudos. El pis fuerza por salir y él no tiene tiempo de vestirse como Dios manda. Entonces agarra el sobretodo y se esconde ahí dentro.

Sale del auto como si estuviera en la Antártida. El cuello encogido como tortuga y el sobretodo largo apretado bien fuerte para que no se le escape nada de piel. Él abrazándose a sí mismo entra al local y pide pasar al baño con su barba larga a la vista de todos. Le dicen al fondo a la derecha, por supuesto.

Cuando camina hacia allá ve a la gente sentada en el mostrador agarrar sus sándwiches apurados y salir del local. Tres o cuatro, al mismo tiempo. Se sorprende sin entender. Mira a su derecha y observa cómo una mujer sentada en una mesita levanta la vista y lo ve. Abre los ojos bien grandes, aterrorizada, y huye del local a toda prisa. Él empieza a sospechar que tiene algo que ver con la fuga absoluta de la población del local de sándwiches. No entiende por qué.

Retrocede sobre sus pasos y sale del local. La gente que huyó de ahí dentro sigue corriendo por la calle, a una cuadra de distancia. Él se mira a sí mismo, con la barba larga y el sobretodo largo apretado a su cuerpo, como si estuviera escondiendo algo ahí dentro.

Recién ahí entiende que está en Estados Unidos y se ríe.

Entra al local nuevamente y le pide disculpas al dueño por haber espantado a su clientela. Sonríe de camino al baño. Los judíos ortodoxos y los árabes terroristas no son tan distintos como él pensaba.

Mañana decidirá descartar ese pensamiento.

viernes, 7 de agosto de 2009

DOS HOMBRES DE TRAJE

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El primer hombre preguntó:
-¿Si al mundo lo movieran las ideas, en vez del dinero, qué sería de nosotros?
-No tengo idea.
-No se quede ahí sentado entonces, caramba! Vaya ya mismo a comprar una!
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El segundo hombre salió apurado de la oficina.
Los gritos lanzados del escritorio golpeaban en su espalda:
-Hay que averiguarlo lo antes posible! Anticiparse anticiparse anticiparse! Nunca se puede ser demasiado precavidos. No existe tal cosa.
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Los dos hombres vestían de traje.
Pero el primero figuraba más arriba en el organigrama.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

CUANDO YA NO IMPORTA

Era su profesor de guitarra. Iba a su casa y le daba clases particulares. Después, mataban el rato haciendo duetos. Él con la guitarrita, ella cantando. Muy hippie todo.
Ella no se daba cuenta.
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Un día llegó la última clase. Él le dijo de seguir viéndose. Ella todavía no se daba cuenta. Le dijo que sí, pero le pregunto para qué. Antes de irse, en la puerta, él intento darle un beso y no pudo. Ella empezó a sospechar. Se quedaron charlando en el sillón. Él quiso darle besos tres veces más en un lapso de media hora.
Eso certificó su sospecha. Lo despidió dandole un piquito de despedida.
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El sábado a las siete de la mañana a ella le sonó el teléfono. Se corrió los antifaces de dormir, agarró el celular de la mesa de luz y vio la pantallita.
Arriba del número decía: Guille ProfeGuitarra.
No lo atendió.
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El viernes siguiente también la llamó. A las cuatro de la mañana. Y el sábado de la otra semana, a las cinco. Ella se reía, mordía su labio inferior y seguía durmiendo.
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A la cuarta vez lo atendió. Eran las seis y cuarto de la mañana.
-Disculpa no me di cuenta que era tan tarde -dijo él.
-No es muy tarde, es muy temprano -dijo ella.
De fondo sonaba una música. Ella cortó.
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Misma historia, nueva semana:
-Pero no entiendo. Vos me estás boludeando o algo así?
-No, disculpame en serio. Es que se me cruza tu imagen por la cabeza y me dan ganas de llamarte nomás. Perdoná.
-...
-No querés que nos veamos? Veamonos!
-A ver, explicame. Qué buscás conseguir llamándome a esta hora? Es para salir a desayunar? Querés ir a garchar directo?
-No, no se. Colgué yo, tenés razón. Disculpame.
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Ella sabe que la semana que viene él la va a llamar de vuelta. Bien tempranito, cuando ya no importa. Total, mañana será otro día.
Ella me mira con miedo cuando me cuenta todo esto.
-Tengo miedo de que me gane por cansancio -dice.

viernes, 17 de julio de 2009

CURIOSO

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En las ciudades más iluminadas,
casi nadie mira a las estrellas.
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lunes, 13 de julio de 2009

PRIORIDADES

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Hay gente que prefiere ser mejor antes que ser feliz.
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Mi papá quiso que fuera uno de ellos.
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Todavía no se si lo logró.
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(Pero tengo la sospecha).
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domingo, 12 de julio de 2009

SOLO EL FUTBOL

A todos los que quieren creer pero no les sale.
A todos los que precisan pruebas para llegar a la fe.
Enterate: Los milagros más tangibles se pueden ver en el fútbol.
Gimnasia necesitaba dos goles para no descender.
Faltaban cinco minutos.
Min. 41: Cuarenta mil personas llorando de tristeza.
Min. 47: Cuarenta mil personas llorando de emoción.
Yo lo vi.
Y reí como si me importara.
Y grité sólo en la cama.
Aunque el milagro no era mío.
Pero una vez sí fue mío.
Boca ganaba 3 a 0.
River empató 3 a 3.
Yo estuve ahí.
Y disfruté de la avalancha.
Todavía puedo disfrutarla.
Hay cosas que muchas mujeres nunca van a entender.
Incapaces de hipotecar sus emociones por un resultado.
Como si fuera algo tonto.
Como si fuera algo infantil.
Nunca gritarán tan fuerte.
Y es una lástima.

miércoles, 8 de julio de 2009

CASI PEÑA

Quedamos en la puerta del teatro a las ocho, pero yo llegué tarde por culpa de mi hermana. Siempre que llego tarde es por culpa de mi hermana. Ella, reina de la impuntualidad, me hizo esperar tantas veces a lo largo de la vida que programó mi inconciencia a demorarse a propósito para no ser nunca más aquel gil que mira el reloj frustrado parado en una esquina.

Llegué tarde y las puertas del teatro permanecieron cerradas. Ella estaba enojadísima. Y con razón. Espero no haberla programado para llegar tarde a todas sus próximas citas. Aunque empezar una reacción en cadena que elimine la existencia de relojes podría generar un mundo más relajado.
Pero también más argentino.
Mejor apostemos a la puntualidad. No conviene correr el riesgo.

Caminamos por la vereda hasta que se nos ocurriera qué hacer en vez del teatro. Ella iba a paso rápido, como escapándose. Me costaba alcanzarla y tuve que contarle chistes desde la espalda para que aflojara. Finalmente aminoró el paso. No creo que haya sido por mi comentario de que el ritmo lento de mis piernas cortas era una toma de postura frente a la velocidad imperante del mundo y que si ella se sumara a la idea en una de esas haríamos revolución.
Fue, más que nada, porque no tenía otra opción.

Ya caminando a la par hacia ninguna parte, como en las mejores citas, intercambiamos nuestras teorías del amor.
La mía era que comenzar una relación era como encender un fuego.
Y uno para lograrlo contaba con dos cosas:
-el material a quemarse (metáfora de la personalidad).
-el elemento encendedor (metáfora del atractivo físico).

Seguro, había rubios alemanes de uno ochenta que encendían relaciones al instante con su potente lanzafuegos; pero si su vanidad les daba una personalidad papel-de-diario entonces la cosa no duraba demasiado. Tampoco convenía ser de esas personas con enorme corazón de carbón, capaces de mantener las brasas vivas por siempre jamás si una mujer piadosa tuviera alguna vez la paciencia suficiente para esperar que encienda su fuego con dos míseras piedritas de náufrago en isla desierta.
Yo, a mi entender, contaba con unos fósforos, tres papeles de diarios enrollados y una personalidad madera de tronco de grosor medio.
No estaba mal.

Ella tenía una teoría del amor distinta.
Las relaciones son como las prendas de ropa:
Había algunos muchachos-fuxia capaces de generar fanatismo y necesidad urgente de tenerlos, aunque al poco tiempo pasaban de moda. Y estaban los pibes-remera-de-adolescencia que por alguna razón cuesta descartarlos. Cada tanto se los saca del ropero y se duerme con ellos puestos una vez más para recordarlos.

Por supuesto que la ropa extranjera siempre llama la atención por ser exótica y distinta, y las prendas clásicas de un color liso siempre funcionan pero a la larga aburren. Ella decía que le daba lástima cómo se vestía cierta gente, aunque por otra parte en el amor todo es subjetivo.
Con tal de cubrirse un poco.

Esa noche salvamos la cita. Sin embargo, a la larga la cosa no funcionó y quedamos amigos. Pero después ella se negó a atenderme el teléfono por imaginar que no la buscaba como amiga. Y yo odié tardar en entender, y la odié por no dejarme explicar.
Tuve que expulsarla de mi vida para que ella volviera como amiga.
Seis meses después.

Y ahora, con la muerte del puto lindo, los dos pensamos en todas esas veces en que pensamos ir a verlo y no fuimos. Esa noche fue la más cercana de todas. Nuestra noche Casi Peña.

La guardaré por siempre en mi colección de recuerdos, junto a ese abrazo largo y verdadero de primera cita con la imagen reciente en la cabeza de un padre desplomándose en la arena de una playa sin avisar y una nena alegre corriendo a tirársele encima sin entender.

Todavía sin entender.
Igual que yo.