miércoles, 30 de mayo de 2012

CORREO NO DESEADO

Hermoso correo recibido por equivocación.
Leerlo en voz guatemalteca es una delicia.
Lo voy a poner como poesía porque se lo merece.
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Tengo tan mala pata
k hasta el perro de Gabriel
se la cura de mí

Como Gabriel es gay
y su perro tambor,
ya te imaginarás

Y una ruca de Guatemala
la ví este domingo
y esta más reguenota
y parece ser k le gusto.

Asi k pa' luego es tarde,
k namás me de una chancita
y le voy a enseñar
como queremos la antigua raza regia

por k la nueva valen madrina.

Tambor te quiero avisar
k estoy más puesto k un calcetín
para ir a escobedo,
yo te aviso.

Te quiero un chingo,
we.
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Alquien que le avise a Luis Moreno
que yo no soy el que él quiere que sea.

jueves, 24 de mayo de 2012

UN RELÁMPAGO

-¡Estoy llevando los bolsos y vos nada!
-Tranquila, estamos de vacaciones. Bastante que no te hago lavar los platos.
-Sólo eso faltaba. Ni un café con la máquina de la habitación me hiciste.
-¡Estamos en un All Inclusive! ¿Qué café te voy a hacer? Las próximas vacaciones nos vamos a Mar Chiquita.

Cosas que uno oye al pasar en un resort de camino a la playa. También hay otro tipo de parejas, por supuesto. He visto padres primerizos chochos con la experiencia. Para practicar próximas etapas de crianza se hacían amigos de hijos de familias ajenas. No estoy seguro de si era más madre él o ella. Divinos.

Nosotros, entretanto, vamos de excursión al pueblo en busca del grupo que fue en busca de marihuana. Al parecer no es All inclusive, es Some inclusive. La droga hay que conseguirla aparte. Y ellos se fueron hace tiempo. Estamos algo impacientes, así que abandonamos los libros y el sol y emprendemos viaje.

Nota mental: Dani estaba leyendo Historias del diván, de Rolón. Escribir serie de terror psicológico donde todos los pacientes del libro se unen para mortificar al terapeuta que los expuso para lograr un best seller.

-¡Ahí están! Lo veo a Chocho a lo lejos.
-Ese no es Chocho, es una mujer rubia en bikini.
Era cierto. Cosas que pasan cuando tu amigo se tiñe el pelo de platinado, usa sunga y Ray Ban. En el fútbol cinco jugaba sin remera y a cada buena jugada que hacía los de afuera le gritaban "¡Buena hermoso!". Pero él no saludaba.

La expedición no funcionó más que para caminar. Al regreso encontramos a los chicos, que tampoco consiguieron y encima se hicieron las ocho. Todos los días a las ocho, como si fuera domingo, me subía la tristeza. ¿De dónde vendría? Una teoría decía que había cumplido los 30 en medio de una fiesta y ahora me quedaba la resaca. Otra, que era causada por el universo que construí y ya no existe. Una serie o una relación. Con todo es lo mismo. El paralelismo existencial dictamina que algún dia pasaremos nosotros. ¿No me canso de tener las mismas razones para entristecerme? Habiendo tantas otras, podría innovar cada tanto.

Para levantar nos anotamos en el teatro gratuito que ofrece el hotel después de cenar. Una especie de Broadway local. Hay música, disfraces y estupendas coreografías. La novedad es que los empleados también son All Inclusive. Les pagan un sueldo por su vida entera. El mismo negro que te da los kayaks a las diez de la mañana y te organiza los partidos de fútbol a la tarde es el que sonríe en el aqua gym de las 17, recepciona el restorán a las 21 y, para terminar, se viste de plumas y -pintarajeado de leopardo e inmerso en un leotardo- te hace 5 flips flaps, se abre de piernas, maúlla como gato, suda como negro, baila, danza y se gana todos mis aplausos en puntas de pie.

Después de la función nos quedó la duda de si los eligen por la voluntad y les enseñan a bailar, o los eligen bailarines y viceversa. Las dos cosas son difíciles. Pero lo más extraño es que logren sostener tamaña alegría mientras trabajan. Porque nosotros estamos de vacaciones, y por momentos pareciera que ellos la están pasando mejor. O son grandes mentirosos o les pagan barbaridades o están muy agradecidos y a Brasil no le va tan bien como dicen que le va. Mejor es creer que son muy felices porque hacen lo que aman.

Con esa idea, su alegría se hace contagiosa. Tanto que hasta las ocho de la noche del día siguiente estoy libre de tristeza. Apenas vuelva al país, voy a hacer lo que amo, aunque sea solamente un relámpago.

lunes, 21 de mayo de 2012

BEATLES

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Beatles: adj. Dícese de la rara ocasión en que talentos excepcionales conviven en una misma ciudad y se agrupan para combinar sus habilidades en la creación de algo único e irrepetible.

Ejemplos:

Beatles del humor:
Monty Python Flying Circus.
Beatles del humor argentino:
Cha Cha Cha.
Beatles del humor norteamericano:
Seinfeld.
Beatles del teatro:
Les Luthiers.
Beatles de la improvisación:
Sucesos Argentinos.
Beatles del teatro off:
Veladas Temáticas.
Beatles del fútbol:
Barcelona de Guardiola.
Beatles del fútbol argentino:
La máquina de River Plate.

Como en Wikipedia, esto puede continuarlo la gente.


martes, 15 de mayo de 2012

ENROSCADO

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Tengo la manía de pensar cada cosa
desde diversos puntos de vista.
Me gustaría quedarme con uno.
Pero no sé cual.
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lunes, 7 de mayo de 2012

EL MINOTAURO SE LA COME

Una pista casi vacía, luces estrambóticas y algunos chiquilines tomando sus primeros tragos dulces de colores fuertes. ¿El perreo es una coreografía diseñada para enseñarles subliminalmente a las jóvenes a coger mejor antes de debutar? Cuatro quinceañeras bailan arriba de un parlante como si estuvieran dentro de una vidriera. La watt del hotel de un resort es el lugar ideal para darnos cuenta de lo viejos que estamos. Ahí se encuentra todo lo que nos es ajeno, a lo que ya no pertenecemos.

La única posibilidad de bailar es jugando, así es que con ion nos movemos en espejo. Cada uno trata de copiar al otro; no se sabe quién da el primer paso, pero de alguna manera la coreografía avanza. Y funciona, porque una tal Nelly se me acerca y me pregunta algo en un brasilero incomprensible.
-¿Qué?
Es gruesa, por no decir gorda, tiene trencitas por todo el pelo y unos cuarenta años aproximados.
-Ah, sos argentino, qué boluda. ¿No te falta algo a vos? Hay de todo acá, pero a mí me faltan tres cosas: chongos, marihuana y cocaína.
-Marihuana vamos a ver de comprar en el pueblo mañana -replico, gambeteando la palabra chongo.
-Genial. ¿Me comprás?
-Si consigo te aviso. Ya vuelvo, voy al baño.

Un amigo me dijo una vez que si quisiéramos podríamos tener sexo todos los días. Es una mentira simpática. Él la justifica mencionando todos los centros que nos negamos a cabecear. Las miradas que no sostenemos, indirectas que pasamos por alto. A veces pasa. Y cuando sucede, el rechazo es tan simple como no cabecear un centro. Las mujeres deben ser menos sutiles: nosotros pateamos al arco. El centro de Nelly fue al bulto, justamente, y se perdió en la confusión. Me dio pena hacerme el distraído, porque estábamos en la misma: solos, de noche, en un lugar diseñado para familias y parejas. Pero nunca tuve sexo por aburrimiento o desesperación, y no iba a empezar ahora.

Al día siguiente vimos a Nelly en la pileta central participando del concurso de cerveza. Las reglas eran simples: dos asientos enfrentados, una mesa en el medio con dos vasos de cerveza, una mano detrás, la otra en el vaso, en sus marcas, listos, ya! El que termina más rápido gana. Derramar una gota era descalificación. Nelly, de malla enteriza y personalidad avasallante, destrozó a una señora que no sabía con quién se estaba metiendo. Nosotros fuimos su hinchada, y enseguida la gente se contagió. Padres, madres y niños dentro de la pileta vieron su carisma y notaron que sus aplausos eran como monedas insertadas en un juego mecánico de shopping: al oírlos Nelly sonreía, se agitaba y bailaba.

Llegó a la final con El Minotauro, representante del resort, rey de la cerveza, soberbio con razones, pero soberbio al fin. Todos estábamos con Nelly. Ella movía la mano y se abultaba la mejilla con la lengua desde adentro sugiriendo que el Minotauro se la manducaba. Eran las cinco de la tarde. Los niños, apoyados al borde de la pileta con el agua hasta las axilas, silbaban a su favor. La competencia duró unos segundos. El Minotaurio alzó los brazos y Nelly se tiró de bomba a la pileta. Todos aplaudimos.

-¡Nelly! Estuvo muy divertido -dice Mati que le dijo cuando se la cruzó en el pasillo del hotel.
-Llegaste tarde. Yo me vengo divirtiendo hace cinco días –dice que respondió ella.
Era la única turista con rock de todo el All Inclusive. Si yo fuera menos acústico, hubiese cabeceado ese centro.

jueves, 3 de mayo de 2012

LO QUE NO INCLUYE EL ALL INCLUSIVE

El All Inclusive tiene de todo, menos anécdotas. Si me preguntan cómo la pasé, respondo que bien. No hay mucho para agregar. Había un spa, tres piletas, canchas de tenis y comida. No vi borrachos. Quizás los había y eran profesionales, capacitados para estar bebidos de incógnito, pero no encontré turistas dispuestos a tirar un negro a la pileta, bailar arriba de una mesa, raptar un niño o llevarse las paletas de ping pong para el sexo. Y es extraño, porque el alcohol también era libre. Nadie estaba de ánimos como para romper las reglas. Tampoco nosotros.

Así fue. Permítanme esta crítica, amigos: voy a exagerar. Once grandulones de treinta, de sexos enfrentados, festejando el fin de la infancia y lo más osado que se nos ocurrió hacer es una guerra de caballitos en el mar.
-En la pileta no, que salpicamos a las viejas.
Sauna, sol, panza llena y corazón contento. De drogas casi nada. Como si recibiéramos a la vejez con los brazos abiertos. Ellas miraban a los padres, nosotros mirábamos a las hijas. Siempre a cierta distancia. Todo en privado, tan manso, tan tibio. Me asusta.

La paz me inquieta. Y la crisis de los treinta no ayuda. Uno se hace el distraído, pero los pensamientos están. Cada calambre, cada moderación, el cuerpo dolorido después del deporte y la conclusión: no soy el de antes. Nos estamos poniendo viejos. Por eso yo quería treparme a una palmera para secuestrar a un mono y adoptarlo como mascota. Quería cogerme a mi primera negra, hacer el ridículo, quebrantar la ley y deprimirme en la cárcel, por otras razones. No se dio. La mayoría quería un viaje bacán, anticipándose a la vida que se merecen. Yo fui minoría. Sé que algunos se arrepienten.

Soy de los que creen que en las vacaciones la vida se enciende. Es el momento de la épica, la aventura, lo inesperado. No es el momento de hacer la plancha. Hay que vivirlas con intensidad y regresar con la intención de ser así el resto del año. Creer que de alguna manera es posible, que no hay que olvidarse que debe ser posible, y disfrutar de esa ilusión al menos hasta que la rutina deje todo planito y organizado.

Permítanme excluir la autocrítica, amigos: voy a protestar. En el viaje de los 30 me costó encontrar con quién jugar. Quiero creer que nos adaptamos al entorno. Que nos faltó imaginación para rebelarnos. Me niego a creer que este es el anuncio de lo que viene. Que vamos a ser de esa gente que llega a las vacaciones cansada, con la idea de descansar. La necesidad de que todo sea tranquilo, fácil, al alcance de la mano. El viaje de los treinta no era el momento para abandonar los excesos.

-¿Cómo la pasaron en el All Inclusive?
-Bien. Muy lindo todo.
Y eso es todo.

martes, 1 de mayo de 2012

NO EXIT

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Cada día que pasa
me encierro un poco más
en las paredes de mi personalidad.
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